Yo no sabía lo valiosa que ella sería, y por eso; ella no cabe en un solo corazón. Tendría que alquilar varios corazones; y ni con eso podría caberme tanto amor.
La primera vez que la vi, en mis años mozos, de mujeres anteriores; la creí perdida en su tóxica relación. Aún así, había sembrado su semilla en mis campos y tuvo que pasar tiempo y riego para germinar en mis olas.
Yo quiero hablarle a ella, decirle muchas cosas aparte de quererla; que salga de ese vicio de quien en realidad es cuando la hacen sonreír mis malos chistes.
En días del ayer, fui como ella con la malacrianza de un niño en cuerpo de hombre, que solo era un escaparate de emociones mal gestionadas y pasiones llenas de caballos; en esa sabana amplia que había creído vivir, hasta que la conocí. No saber quién era hasta que ella me dió un nombre.
No había respirado, hasta que mengana me salvó en su transpirar. Nunca había escrito; hasta que ella inventó nuevas letras y jeroglíficos en mi comunicar. No se imagina que hay dentro de ella y puede que nunca deje las agresiones por mover sus fibras.
Quisiera ser un espejo; para que ella se vea más allá de sus defectos, la sencillez en sus tiernas ocurrencias.
Ojalá pudiera rescatarla, como ella me rescató de mí mismo. Que solo se pierda en el abismo de mi felicidad. Falta pulir tantas cosas, hasta que el oro sea auténtico y verdadero; y no una copia barata ante el invento de mis propios soles.
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Poema # 93 - Varios corazones | Ecency
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