Con arcana sonrisa, amuleto con que proteges tu oriental prestancia, llegaste, i al entrar llenó la estancia el magnetismo de gentil secreto.
Fue para mí alma sensitiva un reto la breve inspiración de tu fragancia, es por ello que rindo a tu arrogancia el clásico homenaje del soneto, y activado mi mal de escribir versos por el embrujo de tus labios tersos, y su rara sonrisa que requema.
Prescindir de la pluma me provoca, y en el mágico libro de tu boca dejar en besos y mejor poema.