Kevin

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—¡No puedes hacerme esto, tú me has creado!, ¡Me has puesto el nombre de Kevin, me ha dado la piel pálida y rasgos europeos! ¡Me has dado la fiereza que me caracteriza! ¡No puedes hacerme acabar conmigo, así porque así!

El escritor se había cansado de él, y aunque implorase por su vida, no podía permitir su ságano personaje siguiese llenando el cuaderno de patéticos conflictos.

¿Cómo había podido dejar que su personaje —a quién él mismo creó— convirtiese su historia en una telenovela?

Debía morir. Pero cada vez que intentaba hacerlo, este pronunciaba las palabras exactas para tocar su lado sensible:
«Quieres acabar conmigo porque soy un reflejo de lo que tú no te atreves a ser». Solía decirle.

Kevin conocía al escritor tanto como el escritor conocía a Kevin. Sin embargo, cada vez que el escritor se sentaba ante su portátil, sentía que su personaje lo controlaba.

Ya le había dado la pistola a Elena y puesto sus dedos en el gatillo.

—No puedes hacerme esto, después de todo que he hecho por ti, ¿vas a dejarme morir de una manera tan sucia?
El escritor hizo oídos sordos a las demandas de su creación, llevaba días convenciéndose de que ésta era la mejor decisión. Nada podía echarlo atrás.

—Podrías matarme de una manera más imaginativa...pero no. ¡Un simple disparo en el pecho!, luego niegas que te falta talento…

Al ver que Abigail aún sujetaba la pistola con firmeza, Kevin siguió suplicando:

—¡Por favor, escritor!

Pero nada podía frenarlo. Saboreaba el placer del control, por primera vez sentía que él era el verdadero autor y no una marioneta más dentro de su imaginación.

—¡Escritor!
Con una sonrisa amarga escribió la palabra, como tantas veces lo deseó:

B...

—¡Escri...!

Bang.

Abigail apretó el gatillo, la bala acertó en el pecho.

El artista se retiró de su escritorio, sintiendo un extraño dolor en el pecho.

Escritor-soledad-resiliencia (1).jpg
Imagen tomada de: http://es-la-guerra.blogspot.com/2012/01/lo-mejor-de-ser-escritor.html

Kevin | Ecency