En cada amanecer mis pensamientos día tras día son los mismos, girando alrededor de una misma pregunta ¿qué postearé hoy? ¿Acerca de que tema hablaré? Cualquier contenido sería bueno, por ahí dice un sabio refrán que de gustos y colores no han escrito los autores. Entonces me veo sentada donde estoy, en mi jardín, mi lugar favorito, abrazada por la suave y tibia brisa del atardecer, viendo el Henry Pittier que aún no ha sido devorado por las llamas, como suele ocurrir todos los años para dar inicio al período de sequía.
Disparo la mirada hasta el punto más lejano y vuelvo al sitio de partida, para encontrarme con dos azulejos y dos canarios (¿serán pareja?, creo que sí), algunas mariposas inquietas, también veo a un colibrí danzando entre las flores de cariaquito, todo esto está sucediendo sólo para mí. Estoy en una presentación importante de la vida y el teatro me vendió todas las entradas.
¡Qué suntuosidad! Reconozco este milagro, me conmueve el alma, me emociona, el sonido de la brisa al mover las hojas de las plantas, ¡bravo!, ¡bravísimo! Diva naturaleza. Quisiera estampar sobre un lienzo tanta belleza, pero es imposible grabar estos efectos de sonido, los matices del firmamento y los cien tonos de la vegetación, tampoco sabría como pintar los sentimientos que brotan de mi interior. Esta impresionante función es única, sólo para mí, solo esta vez, la comparto con ustedes gracias a la magia de la tecnología.
Ahora que se escuchen los aplausos y nos encontraremos en otro día. Steetmit mañana nos volverá a susurrar al oído ¿ya sabes que postearás?
GRACIAS POR LEER
Fuente de las fotos: El autor