Los diezmos no son un mandamiento de Dios, para agradar a Dios, si damos una ofrenda debe ser de corazón, con alegría sin esperar que alguien de gracias por algo que hayamos dado, solo Dios debe saber tu ofrenda, cuando hacemos voto es nuestra responsabilidad, no es un mandato de Dios, en las congregaciones donde exigen el diezmo se puede decir que es una ofensa a Dios, porque están utilizando a Dios para beneficio de ellos mismos, enriquecerse a costa de sus participantes; los discípulos no le preguntaron a nuestro Señor Jesucristo por los diezmos, porque eso no correspondía para su obra.
Hebreos 7:5
Y en verdad los de los hijos de Leví que reciben el oficio de sacerdote, tienen mandamiento en la ley de recoger el diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque éstos son descendientes de Abraham.
Hebreos 7:12
Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley.
Deuteronomio 26:12
Cuando acabes de pagar todo el diezmo de tus frutos en el tercer año, el año del diezmo, entonces lo darás al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, para que puedan comer en tus ciudades y sean saciados.
Gálatas 6:2
Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Hechos 13:39
y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés, por medio de El, todo aquel que cree es justificado.
2 Corintios 9:7
Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.
2 Corintios 8:3
Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad,
Genesis 28:20
Entonces hizo Jacob un voto, diciendo: Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir, y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el SEÑOR será mi Dios.
Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo.
Numeros 30:2
Si un hombre hace un voto al SEÑOR, o hace un juramento para imponerse una obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca.