En esta octava entrega, el amor se revela como mendicidad y resistencia. No se pide limosna: se exige memoria, se reclama visión. La voz del escriba se alza grave, confesional, y convierte la carencia en dignidad.
VIII
Pero el amor: ¿cómo diré que sea?
¿Cómo lograr que en la memoria dance?
Yo quiero que el amor mío descanse.
Yo lo quiero infeliz hasta que vea
lo que no pudo ver, lo que desea...
Yo, el que mendiga cántaros de luna,
no he de pedir jamás, jamás. Ninguna
limosna de mendigo o limosnero.
Un minuto de amor, uno, postrero,
como brizna de pálida fortuna.
🌎[ENGLISH VERSION]
VIII
But love—how shall I say what it is?
How make it dance within memory?
I want my own love to rest. I want it
unhappy until it sees
what it could not see, what it desires...
I, who beg pitchers of moon,
shall never ask, ever. Not a single
alms from beggar or almsgiver.
One minute of love, one, last,
like a wisp of pale fortune.
Publicado en la comunidad Literatos (
@es-literatos) como parte de la serie poética El último discurso del escriba, por
@domingopoeta.