Reímos con lágrimas en los ojos

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Reímos. Con lágrimas en los ojos reímos soñando con volver a empezar, vacunación de por medio, ante la costumbre de lo insoportable que nos trae la realidad cada semana desde hace ya más o menos ya un año. Reímos…
Inma y Rocío son dos jóvenes andaluzas que salían esta semana en el periódico. Saludaban terminada su cuarentena por resultar positivas en Sars Cov 2 desde la calle a su madre, hospitalizada y aislada con Covid en el hospital regional Carlos Haya de Málaga. La mujer habló por teléfono con sus hijas mientras las miraba desde lo alto por la ventana: "Mamá, vamos a venir todos los días. Y vas a salir de aquí" Ante situaciones como éstas que caracterizan los contagios familiares y el aislamiento de quienes caen enfermos de la pandemia reímos por no llorar por lo nos lleva ocurriendo un año entero ya y ya se ha llevado a tantos que, ahora sí, a casi todos ya nos tocan de cerca. Con lágrimas en los ojos reímos soñando con que las vacunas -incluso la rusa- nos permitirán volver a empezar, con lágrimas en los ojos cuando nos parece oír a esas chicas en la foto de prensa a las puertas del hospital gritarle a su madre: Mamá, vamos a venir todos los días, Y vas a salir de aquí… Reímos

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Aislaos

Eso en los hospitales. Pero están también las residencias de mayores, donde nuestros viejos siguen muriendo todavía como nunca debieron morirse. Esta semana nos ha traído dos nuevos ejemplos de esa tristeza en Andalucía, el de ese centro del Campo de Gibraltar, en Los Barrios, en el que han muerto un tercio de sus ancianos, en la provincia gaditana; y el de esa residencia del parque Alcosa en Sevilla donde han fallecido otros 15. Se suman a los muertos diarios que la costumbre está haciendo que parezcan menos muertos que los demás muertos. Porque mientras se siguen cayendo dos aviones comerciales cada día en España con todo el pasaje desaparecido, dos diarios, no parece que nos sobresaltemos como cuando cae un solo avión de verdad, sólo uno en un año, y con suerte para los supervivientes no muere la mitad de sus ocupantes. Ayer, sin ir más lejos, volvieron a morir, detectadas, más de 500 personas en España por COVID en un suma y sigue no por menos repetido en esta tercera ola menos insoportable. Y pese a que la COVID es una pandemia y mata en todos los países, los nuestros caen de nuestro cielo no del cielo de París…

Bajo el cielo de París. Pablo Alborán y Zaz

Pero aquí no se retrasan ni las elecciones catalanas. Abanderar la importancia de la democracia cuando conviene a quienes no son nada sin los votos que la legitiman pasa por encima de virus y de varas, de varas de medir. Restringir la movilidad como concepto general y preventivo hasta que los contagios bajen de los 150 por cada 100 mil habitantes no es aplicable el día de los enamorados del fin justifica los medios. El españolito medio, que se decía antes aunque no sea un concepto genérico aplicable a Cataluña, el ciudadano normal y cualquiera que se levante con las cifras de contagiados, ingresados y muertos por covid el 14 de febrero (y ojalá me equivoque y la enfermedad haya remitido en una semana hasta tener que enmendar esto que digo) probablemente no tenga muchas ganas de cumplir con su obligación si ha recibido la carta para presidir o ser vocal de mesa durante todo el día en su colegio electoral, ni siquiera para salir de su casa a ponerse en cola para votar como si fuésemos a salir ahora de una dictadura por votar por fin, antes de que las vacunas dobleguen los contagios. Quienes van a asistir a mítines o ir de voluntarios o los negacionistas quizá no entiendan ese básico sentido común que asiste a la persona de a pie, de pura supervivencia cotidiana, sea español o catalán o catalán y por eso se sienta español o o no quiera ser catalán por ser españolísimo y franco o por ser y sentirse solo catalán y nada más que catalán y lo español ni mirarlo o esté entre esas personas a las que les importa un pito o entre las que apagan la radio o entre las que lo ponen más alto cuando suena Julio Iglesias cantando eso de "Soy Quijote de un tiempo que no tiene edad"…

Quijote (con perdón) Julio Iglesias

© Domi del Postigo / www.domidelpostigo.es

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