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Una vez, por la mañana, paseando por las salas,
Estamos hoy, en mi opinión, prohibido enamorarnos,
Y nunca amé tanto
Al sonido del violín y órgano.
Una vez, por la mañana, paseando por las salas,
Estamos hoy, en mi opinión, prohibido enamorarnos,
Y nunca amé tanto
Al sonido del violín y órgano.