Crisálida perdida,
tu vida creció
quebranto;
Amor le dicen...
Tormento;
has sido martirio.
Te he renunciado,
y no tropezarás conmigo
ya no hay firmamento para ti,
ahogaste cada ensueño.
Mi piel se desaparece
en cada empeño
y mis ojos se consumen,
con el sol.
Ninfa de luchas
yo no soy,
tú no serás.
Por que cuando
la armadura
es hecha de
lágrimas rotas:
mi alma se crispa,
nada más tocar
el silencio.