Pasados algunos días, me levanté con la esperanza de querer comenzar de nuevo.
Quizá ya había reflexionado lo suficiente para darme cuenta que merecía una vida mejor.
Es tiempo de quererme yo, de conocerme.
Bendito el momento que pensé en mí antes que en todo lo demás.
Quizá vale la pena pasar por amargos momentos para poder reconocer qué es lo realmente importante en este mundo.
Llegó el momento que tanto busqué en sitios equivocados.
Estaba ciega pero ya lo puedo ver.
¿Seré yo la responsable de mi felicidad?
Quizá…
Nota: Foto y texto de mi autoría.
¡Gracias por leerme!