Saludos comunidad, hoy agradezco otra oportunidad de hacer catarsis digital. Hace poco planificaba junto a mis hijos que otras actividades al aire libre podríamos realizar, que fuesen seguras, con el propósito de hacer algo distinto y salir del encierro que trajo como consecuencia el covid-19. La ideas y propuestas fueron muchas, por supuesto yo como padre, trataba de influenciarlos en hacer aquellas que mas me gustaban, sin embargo, termine cediendo ante lo que ellos querían: subir la montaña.
Jamás pensé que una actividad física no me iba a emocionar, y mucho menos desear no tener que hacerla, eso me dejo muy pensativo, porque durante mi niñez, juventud y principios de mi etapa adulta fui un deportista muy activo, jugaba baloncesto, futbol, beisbol, pin pon, manejaba bicicleta, etc en si era amante de cualquier actividad vinculada a lo físico, pero la idea de subir una montaña no me animaba. Trate de hacer cambiar de opinión a mis hijos, pero fue imposible, estaban decididos a subir una montaña pequeña cerca de donde vivimos.
En mi juventud había subido la montaña, pero como habían pasado tantos años sinceramente no recordaba como era la subida, solo venía a mi mente imágenes que el inicio era un camino amplio y no muy empinado, eso me preocupaba un poco por mi hija menor, pero creo que mas me preocupaba por mí, si sería capaz de subir, porque eran ya casi dos años de sedentarismo. Cuando llegamos efectivamente el inicio de la subida no era para nada empinado, y sentí algo de alivio.
Mis hijos salieron como caballos desbocados y subieron muy rápido por la emoción, les pedí que llegaran hasta cierto punto, dando oportunidad de alcanzarles. Cuando alcance este lugar me sentía algo agotado, pero aun con energía suficiente para continuar y así lo hicimos, pero al llegar a un punto del camino, hay un letrero, el que se ve en la imagen principal. Obviamente escogí la dirección que señalaba el camino sencillo, pero no lo era para nada, e inmediatamente me queje por lo difícil y le dije a los niños que debíamos regresar.
Mi hijo mayor inmediatamente replico y me dijo: ¿papá porque no tienes una mejor actitud y lo disfrutas? Me quedé mirándolo, no dije mas nada, e hice mi mejor esfuerzo por continuar subiendo, haciendo todas las paradas que fueran necesarias para recuperar el aliento y disfrutar lo que hacía, para que ellos lo hicieran también.
Mientras subía, aun estaba un poco impresionado por las palabras de mi hijo, me removieron muchos recuerdos, principalmente aquellos donde siempre gozaba de la mejor actitud para realizar las actividades deportivas, y me hizo recordar las palabras de uno de mis hermanos menores, que compartió conmigo algunas de sus lecturas del libro
¡No es cuestión de leche, es cuestión de actitud!
Para quienes no entienden, ese título quiere decir que no es cuestión de suerte, es de actitud. El autor del libro es Carlos Saúl Rodríguez, quien trabajo como psicólogo de la selección de futbol nacional de mi país La Vinotinto, en los años del seleccionador Richard Páez, cuyo desempeño trajo muchos resultados positivos, logrando victorias que nadie pensó jamás que este equipo alcanzaría, porque el enseña que la mejor herramienta que el ser humano puede tener es la actitud positiva.
Esto termino de darme el empuje que necesitaba, culminar el sendero que llevaba hasta la cima y disfrutar con mis hijos de una agradable vista, y de un momento junto que ellos atesorarían durante su vida. El resto de la tarde me esforcé por tener la mejor actitud y pasarle bien, actualmente sigo haciendo el esfuerzo de tener la mejor actitud.