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Este post está escrito en dos idiomas y dividido para facilitar la lectura.
Ésta es la reflexión más honesta que haré, principalmente porque es un tema que me ha tocado muy de cerca desde que entré al mundo laboral, a la vida real del adulto.
Desde que arribé a Perú, teniendo apenas 17 años me tocó trabajar para poder ayudar a mi familia a pagar las cuentas. Debido a que no tenía experiencia en absolutamente nada más los puestos que me otorgaban era atención al publico, principalmente en cadenas de restaurantes.
La mayoría de mis compañeros de trabajo me sobrepasaban por mucho en edad, yo siempre fui la menor en todos mis puestos de trabajo.
Al principio recibí orientación y apoyo de parte de muchos compañeros, por lo tanto no debía estar mucho de cara al público mientras iba aprendiendo. Pero conforme ganaba experiencia, me iba enfrentando poco a poco a la realidad, principalmente a la realidad de ser parte de un equipo de atención al publico.
This is the most honest reflection I will make, mainly because it is a subject that has touched me very closely since I entered the working world, the real life of an adult.
Since I arrived in Peru, when I was only 17 years old, I had to work to help my family pay the bills. Since I had absolutely no experience in anything else, the jobs I was given were customer service, mainly in chain restaurants.
Most of my coworkers were far older than me, and I was always the youngest in all my jobs.
In the beginning I received guidance and support from many co-workers, so I didn't have to be in front of the public much while I was learning. But as I gained experience, I was gradually facing reality, mainly the reality of being part of a customer service team.
Photo with former co-workers, taken from my galley.
Nadie nunca me preparó para cuando llegase el momento de recibir malos tratos, gritos, humillaciones y amenazas por parte de clientes (y algunos jefes también). Esto pasaba cerca de 5 veces en una jornada laboral de 8 a 9 horas.
Tuve jefes que me hicieron llorar por cosas tan pequeñas como pedir permiso para realizar una llamada de emergencia. Siempre entraba en pánico cuando los escuchaba venir furiosos hacía mí y terminaba llorando frente a ellos. Jamás recibí una disculpa de ninguno.
Conforme fui cambiando de trabajos y continuaba atendiendo publico, la cosa parecía empeorar -o quizás yo ya me había convertido en una persona muy sensible-. Como mesonera en un restaurante una de mis responsabilidades era cuidar el menaje del lugar, los clientes no podían llevárselo y si lo rompían con intención debían pagar una pequeña comisión.
Muchas veces al indicarle a clientes que por órdenes de mis superiores no podían sacar el vaso para salir a la calle a fumar, comenzaban a grabarme (o hacían el ademán de hacerlo) para «exponerme» en las redes sociales. Muchas veces lloré tapando mi rostro porque no aguantaba más las humillaciones. Tenía sólo 19 años.
De todos esos trabajos terminé renunciado. Jamás vi a un jefe sentarse conmigo a darme alguna especie de apoyo emocional, era todo lo contrario.
No one ever prepared me for when the time came to be mistreated, yelled at, humiliated and threatened by customers (and some bosses too). It happens about 5 times in a working day of 8 to 9 hours.
I had bosses who made me cry for things as small as asking permission to make an emergency call. I would always panic when I heard them coming at me in a rage and end up crying in front of them. I never received an apology from any of them.
As I changed jobs and continued to serve the public, things seemed to get worse -or maybe I had already become a very sensitive person-. As a waitress in a restaurant, one of my responsibilities was to take care of the place's kitchenware, customers could not take it away and if they broke it with intent they had to pay a small commission.
Many times when I told customers that by orders of my superiors they could not take the glass out to go outside to smoke, they began to record me (or made the gesture of doing so) to ''expose'' me on social networks. Many times I cried covering my face because I could not stand the humiliations anymore. I was only 19 years old.
I ended up quitting all those jobs. I never saw a boss sit down with me to give me some kind of emotional support, it was the opposite.
Photo with former co-workers, taken from my galley.
Éste tipo de malos tratos constantes me terminó generando ansiedad social, ansiedad en sí, estrés, depresión y desencadenó también un leve trastorno de la conducta alimenticia aunado a mi trastorno límite. Me di cuenta que alimentarme en exceso calmaba mis niveles de ansiedad y, durante toda la jornada laboral no paraba de comer ni un segundo.
Desde febrero no he vuelto a trabajar para alguien más ni tampoco en atención al publico. He conseguido mejorar con el paso del tiempo y mis niveles de estrés bajaron en sobremanera. Sin embargo, la ansiedad social ha sido algo con lo que me ha tocado luchar muchísimo y aún no logro domarla. Inclusive dejarle un comentario a alguien más en la blockchain o unirme a un grupo de discord me genera taquicardia y termino llorando por un tiempo prolongado.
A raíz de ésta experiencia me prometí no tratar mal a nadie más, mucho menos si no lo conozco en absoluto.
Nunca sabremos por lo que están pasando las demás personas, no sabemos si nuestro elogio puede salvar una vida. Quizás esa persona tenía muchos días sin sonreír y con nuestra amabilidad logramos que recupere un poco el entusiasmo.
Tratar a una persona con amabilidad no nos quita nada, más bien nos recompensa con el agradecimiento de la otra persona. Gracias por leerme.
This kind of constant mistreatment ended up generating social anxiety, anxiety itself, stress, depression and also triggered a mild eating disorder in addition to my borderline disorder. I realized that overeating calmed my anxiety levels and, throughout the workday, I did not stop eating for a second.
Since February I have not worked for anyone else or in customer service. I have managed to improve over time and my stress levels have dropped dramatically. However, social anxiety has been something that I have struggled with a lot and I still can't tame it. Even leaving a comment to someone else on the blockchain or joining a discord group gives me tachycardia and I end up crying for a long time.
As a result of this experience I promised myself not to treat anyone else badly, much less if I don't know them at all.
We will never know what other people are going through, we do not know if our praise can save a life. Maybe that person had many days without smiling and with our kindness we manage to bring back a little enthusiasm.
Treating a person with kindness does not take anything away from us, rather it rewards us with the appreciation of the other person. Thank you for reading me.
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