Hoy no te escribo nada de amor, hoy estoy enojada contigo. ¿Por qué?
Porque mis razones son claras y, tu semblante oscuro. Porque lo que pienso crea un torbellino y en tu cabeza hay tanta calma que no me escucho.
Porque lo que no expresan mis palabras, lo hacen mis ojos, y sin embargo tu sólo te fijas en los anteojos.
Porque cuando siento que me ahogo y no puedo respirar, tus suspiros son tan escasos que no hacen mis velas andar.
Porque aunque busque un motivo para decir que no me enfadas, encuentro tantos para decir que no me agradas.
Porque cuando mis heridas están abiertas, puedes ser el bálsamo, y solamente eres la sal que me escueza.
Porque cuando la oscuridad se acerca a nosotros, en vez de ser la luz, apagas el foco.
Porque cuando digo algo parezco disco rayado, pero tu reproductor siempre está desconectado.
Porque pierdo el tiempo explicando con enfado, cuando ni entiendes lo que aquí descargo. Porque grito a gran voz lo que siento, mientras dentro de ti solo hay eco.