Esto no es lo que esperaba, yo con las manos al aire y tú apuntando sin miedo a nada. Quien diría que un día después de tanto dar no recibiría lo que merecía, o al final es lo que merezco por dar demasiado con los ojos vendados.
Venda que me puse cuando te conocí, porque decidí confiar en ti, y la confianza al final apesta, pues he aquí míranos a ambos, yo dispuesto a morir rendido a tus brazos y tú mirándome a los ojos disparas sin pensarlo.
Estoy herido de un balazo, pero pasa el tiempo y no me desangro, el dolor es permanente, así como el dolor de perderte.
Creo que perdí mucho al entregarte tanto, pero no es mucho comparado con lo que te tenía guardado. Mi esperanza es volver a verte, y espero tener la suerte de que esta vez me mires diferente.