Soy falconiano de San José de Cocodite (Paraguaná), pero desde mi adolescencia emigré hacia el Zulia. Allí sembré mis raíces; a mi vida di matices con un color especial, como dice una Gaita, aunque jamás he olvidado mis orígenes, y mucho menos mi pueblito amado, el cual visito cada vez que puedo ya que allá sigue la mayor parte de mi familia.
Cuando llegué a Maracaibo recuerdo que fue difícil la adaptación porque el calor me parecía insoportable. Bueno, venía de un lugar con un clima muy diferente, donde hace bastante frío para ser más preciso.
Sin embargo, poco a poco me fui amoldando y con el tiempo ya este calor se hace más bien querido, necesario.
Porque es tanto el calor del astro, como ese calor humano de su gente, la cultura, costumbre y gentilicio que hacen hermosa y más llevadera la existencia.
Tengo mucho que escribir sobre este estado que me brindó su hospitalidad. Sobre nuestra Chinita, el Lago, el Puente, el Rayo del Catatumbo, su gente. En fin, este es el comienzo de una serie de historias que realizaré sobre este maravilloso estado.
El sol marabino, no es cualquier sol
Es resplandecer, querencia y amor
Es el sol amado, de mi Maracaibo
Ternura y arraigo, con luz y esplendor
En lo cotidiano, se ve al conductor
Que extiende sus brazos, para agarrar el son
Grita mientras tanto, Chinita por favor
Cúbreme con tu manto, que hermoso calor
Yo me he acostumbrado, a este calorcito
Nuestro sol dorado, es astro bendito,
Cálido y divino, como este no hay dos,
Cual sol Marabino, regalo de Dios
Cocodite los espera en la próxima entrega, con la bendición de Dios.