De esas cosas que marcan la vida y que, a pesar del tiempo transcurrido, siguen vigentes tallando el alma, así me marcó a mi mi Gigi, hermosa perrita Raza Poodle que llegó a mis manos con solo 25 dias de nacida y que con tanto amor y dedicación alcanzó su desarrollo.
Su inquietud muchas veces nos hizo vivir situaciones difíciles pero si hay que reconocer la inteligencia y tanto amor que tenía para dar.
Una de las anécdotas que más me marcó fue cuando traje a casa una perrita salchicha recién nacida y enferma y que ella cobijo, le picaba con sus dientes el alimento y se lo acercaba para que comiera. No se movía de su lado cuidandola.
Esto me hizo pensar sobre la solidaridad hacia el otro que muchas veces nos cuesta tanto dar y sin embargo allí estaba ella preocupada por su compañerita nueva.
Sin duda alguna de ella aprendí mucho más que de algunas personas.