La Dinámica Familiar nos crea roles que desde el principio nos atraen, nos gustan, con el tiempo no vamos sintiendo cómodos en ellos y luego pasan a formar parte de nosotros o nosotros pasamos a ser parte de ellos, el rol y el individuo se fusionan en un solo elemento, un elemento que se mueve a la perfección junto con los otros elementos de la familia. La transformación del rol que se le ha adjudicado al individuo genera conflictos familiares, sin embargo es esencial modificarlo en el camino hacia la individuación y el desarrollo personal.
La Sagrada Familia de Bartolomé Murillo