en los matorrales de la vehemencia,
pasé sus momentos
entre aromas y espinas.
Fui temeroso,
y sin salir a su encuentro,
pasó mi tiempo entre
maleza y cobardía.
Ahora que se acabó la partida,
que la mirada marchitó,
dejó de sufrir el dolor
cuando con la muerte se fue mi vida.
Poema propio.
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