Lo guardé en el cofre de mis secretos,
por si yo fuese su dueño.
Pasó el tiempo en mi reloj,
y nunca supe si aquellas letras de pasión
eran para calmar mi fuego.
Quedó todo en ilusión,
y aquella carta de fervor
olvidada en mi recuerdo.
No era yo el destino...
de aquel maravilloso sueño.
Poema propio.
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