Por haber golpeado con ira, gracias.
Por haber acariciado con ternura, gracias.
Por haber arañado con pasión, gracias.
Por haber secado lágrimas de tristeza, gracias.
Por vibrar con la alegría, gracias.
Por sostenerme cuando mi perspectiva esta de cabeza, gracias.
Por permitirme hacer ricas comidas y maravillosos dulces, gracias.
Por poder escribir mis ideas, gracias.
Porque son fuente de vida, de inspiración, de admiración, por todo esto y mucho más. Gracias.