Hoy solo eres un recuerdo, pero en el ayer te viví, te mordí, te bebí,
te sentí y te consumí como se consume este cigarro en mis fauces,
mientras el humo se vuelve parte del viento y se va, a lo lejos,
así como se fueron tus palabras. Pero hoy vuelves a aparecer en mis notas;
porque eres mi mejor creación, mi personaje más radiante. Porque eres mi musa.