Ya no te escuchas como antes,
no logro encontrar el placer de que te pasees por mis oídos,
ya no retumbas en mis tímpanos, causando ese majestuoso éxtasis,
acelerando mis latidos a tal velocidad,
que me hace sentir que el tiempo se detiene.
Dejé de sentirme parte de ti,
y es que ya no eres tú,
transformándote en emociones,
en imágenes bajo mis párpados,
reproducciones de momentos pasados,
o inexistentes, pero que existen justo ahí,
en ese momento donde la música se transforma.
Ya no eres música,
sólo eres un ruido incómodo,
que intenta adentrarse en mis oídos,
pero no lo logra.
Quiero poder escucharte,
volver a sentirte,
que viajes por mi cuerpo,
contrayendo músculos,
ocasionando movimientos rítmicos,
recreando momentos,
siendo uno.
Hagámonos música.