No puedo seguir así...
con heridas clavadas en el alma,
con aspecto de abandono,
en otras palabras,
con una vida devaluada.
Lo negativo arropa todo mi ser y lo que me rodea,
el vicio me llevó a éste estado.
Perdí mi familia.
Ahora,
la calle es mi casa,
duermo donde me agarre la noche.
Mejor dicho,
ya ni sé cuando es de noche o de día,
solo vivo para el vicio.
Soy un débil,
porque no tengo voluntad,
de alejarme del vicio.
En medio de momentos,
cuando se aclara mi mente,
deseo salir de éste laberinto,
pero éste monstruo que tengo encima, no me deja.
Vuelvo a caer.
No es fácil.
Nuevamente lo intento.
Me levanto, gracias a la voluntad de Dios,
entregando mis acciones al Supremo.
Ahora mi meta, recuperar lo perdido,
Principalmente,
darle valor a la vida, a mi gente,
y para pedirles perdón.