…Estoy en una situación…Una tanta extraña…Inconcebible.
Inaudita, y no es compatible con mis sentidos.
¡Un ansía loca por desdeñar todo esto…Pero no puedo!
(Aun cuando siento estas ganas de… ¡!)
¡No me es lícito! No. No debo permitir esto, pero es que…
…Supera mis expectativas, anula mis deseos, frustra mis anhelos.
¡No puedo permitirlo, pero esto altera lo que se me presenta!
Niego…Pero me siento sometido. Precintado.
Ya no está, ni mucho menos me pertenece.
Doblegado y sancionado…He de tolerar, lo que no puedo evitar.
Inexacto en mis actitudes. Hundido por fuerzas terroríficas que se encanecen en sus sádicas intenciones, muy confusas y enrevesadas.
…Y no sé qué será de mí…Nada bueno es; debo asumirlo.
Mis vísceras se estremecen. Es pesado y hasta lidioso, pero…
Siento el rodar pesado y ágil de mis tripas las cuales en su desazón se van esclareciendo en mis mas recónditos pensamientos, son cuestiones que mi intelecto no puede asumir, solo mis sentidos y algo muy siniestro se me va presentando.
Rechazo profundamente pensar. No tengo tiempo para ello.
He de negar alguna lógica, por muy parecido que se me presente.
…No tienen sentido…
Lo real, sé y entiendo…Mejor dicho: Acepto como lo mas “real” que este momento se me presenta.
No puedo negar lo que me atosiga.
Y aunque ignorar pretenda…Entiendo que no puedo.
¡Es así! ¡Es cómo se me van presentando las cosas!
…Y lo peor: No lo puedo negar. No puedo decirle: ¡No existes!
Pues bordea mi vida. Su presea he de ser. Su víctima.
…Soy: ¡Lo que mas es detestado en esta, mi existencia!
…Pero para mi desgracia: Soy el elegido.
Hoy me tocó… ¡Qué suerte la mía!
Pero no tengo tiempo para el análisis…Mi existencia es primaria.
Debo dedicarme a lo que me enfrenta.
…Ignorarlo es una locura. Pues mis carnes se sientan apresadas.
Mis sentidos están “al rojo vivo” señal ineludible de que lo que viene…No es bueno. No es aceptable: ¡Es vivible…!
Quizás no tenga tiempo de narrarlo. He de soportarlo.
Irreductible…No tengo elección posible…
Se me presenta y he de asumirlo, no hay elección posible.
Sin ton, cómo tampoco son.
Es lúgubre y tedioso.
Inenarrable. Inconcebible. Pero allí está.
Esclavizando este momento mío.
¡No lo acepto…Pero lo estoy soportando!
Mi pobre corazón se estremece tanto, que mis pulmones se vacían y se llena con trepidación.
Una y otra vez. ¡Cada vez con más ahínco!
Con profundidades insoportables. No es tolerable esto.
Sé y estoy consciente de esto. Pero no está en mí.
Es un momento en el que cada vez que se llenan mis angustiados pulmones, siento hondonadas de ventarrones pavorosos, susurrando su presencia tan dramáticamente.
…Prolongan una agonía que no entiendo, pero que estoy existiendo.
Rodeado de espesura oscura, penetrable y a la vez: impenetrable.
Tan negro…Que me aprisiona.
Produce sensaciones nunca vividas e inaceptables, pero allí están.
¡Se enseñorean! …Se burlan…
Se pavonean. Lo veo. Lo siento.
“¡Desgraciado! ¡Malparido!” – Le grito
…En mi mente se acicalan, me castigan con dolores desgarrantes. Aberrantes designios. Pero les temo. Mis carnes brincan sin sentido, mi corazón retumba, que presiento que se me ha de salir.
Mis pulmones se vacían y se llenan en una velocidad muy dolorosa.
“¡Oh Dios…Por qué a mí…?” …Quiero rezar. Pensar.
Pero es que lo que sucede es tan trepidante, que ni tiempo me da.
He de ver todo. Mis sentidos están en desbandadas.
Nada es lógico…En este momento tan…inverosimil.
Presiento un final, nada agradable ni soportable.
Pero no me puedo ir. No puedo negarlo.
¿…Cómo podré “desdoblarme” y salir de este infierno…Cómo!!
Acuden pensamientos…Que dudo que sean míos.
¿…Pero de quién o “quiénes” se apoderan…Y por qué…?
Son situaciones sin sentido. No hay razón por lógica que parezca.
Bordeado de aromas, de sabores que tientan a la muerte.
Mi piel está erizada. Me duele.
No lo tolero, aunque sé que he de aguantar.
¿…Qué mas puedo hacer…Qué? ¡Qué!
Son tantas sus estrías, que me producen resquemor.
Son molestos e intolerables.
Es un dolor insoportable…Pero llevadero.
¡No! ¡No! No es esto, no es de mí agrado…Pero nada ni nadie ha de tomar o aceptar mis angustias.
¿Qué importancia tendrán? ¡Es vital!
Y entre tanta inexactitud, me encuentro en medio de marasmos, de oscuridades insondables.
Presiento que no debo moverme, pero es que en mis interioridades se producen verdaderas andanadas de suplicios inexplicables.
Heme solo. No es aconsejable este tipo de soledad.
Terriblemente hundido en tenebrosas sensaciones.
Cada una de ellas produce escalos fríos terribles. ¡Horrendo!
Y no sé a ciencia cierta: ¿Qué hacer?
Tiemblo como si fuese una esponja.
Sumido en medio de una zozobra.
…Qué será de mí…De esta existencia…
Todas mis vivencias desfilan ante mí.
Algunas gozan, mientras me ven hundido en mis miserias…
¡Cómo lo consumen…En medio de mis tristezas…!
No quiero, pero es preciso prepararme para lo peor…
No lo acepto…Aunque en mi horizonte ya se me está haciendo visible. ¡Y hasta tolerable!
Voy camino hacia lo que…Antes era desdeñable…
Pero ya mis cosas han sido dobladas. Violadas. Con vergüenza, he de asumirlo. Y hasta besar su presencia…
Qué de cosas se deben tolerar.
He de amar y hasta desear al que me esclaviza. Me domeña.
Hiere mis carnes, mis sentidos…Mis senderos ya no son lo mismo.
…Ya es, lo que antes negué. Pero así son las cosas, y hay que tolerar lo que antes hería mi orgullo…Hoy…He de amarlo…
Alegrarme ante lo que antes no aceptaba.
…Y es que la vida sorpresas te da…En cada recoveco: Las cosas han de cambiar.
¿Es así…O no…? ¡No importa!
Hundido en mis imprecisas sensaciones. Vagando en mis propias interioridades…Consumiendo lo que antes me espantaba…
Así es…Este vivir ha de ser, cómo se me vaya presentando.
Lo inmovible…Se me mueve: A su velocidad y a su arbitrio.
…He de aceptarlo…No…Nada es cómo lo había imaginado.
Esta realidad destroza mis designios. Qué ya no son míos.
…Y no sé de qué o de quién serán…