Fuente: Depositphotos, editadas en PowerPoint.
Hola amigos de #Hive, la Historia Original de hoy en forma de “Retahíla”, con palabras extrañas, o muy poco usadas, inician con la letra A. Al final les colocaré el mismo relato, resaltando el significado de cada una de éstas extrañas palabras, en forma de “Prosa”.
Espero que disfruten, tanto como yo, del maravilloso mundo del Vocabulario Español.
ASOMBROSO AJIACO
Alí era un advenedizo, pero muy altivo y amarrete. Era amo de una amasandería, hecha con adobes.
Tenía un azafate en el anaquel. A un costado había una alacena, y sobre éste, un recipiente con arrayanes y alelíes que le servían como atavío.
Le habían tendido una asechanza. Lo acusaron de ser un arribista por un agio. Sin embargo, él buscó la manera de absolverse.
Su esposa Alina, estaba muy acholada por semejante abyección. No soportó la afrenta por tanto arguende de la gente del pueblo, así que le solicitó el apartamiento.
Como tenían un acervo, le tocaría arrostrar la situación y llegar a una avenencia.
El día de la audiencia, el amanuense tomaba notas de la conversación que se llevaba a cabo en el areópago.
Alí inició su arenga debido al atosigamiento que le tenía su esposa Alina, con el propósito de amparar su honor.
Alina: _ Eres unalcornoque. Como se te ocurre hacerme pasar por semejanteagravio. Todo por laatrocidaddeacopiardinero.
Alí: _ Tu eres unaarpía, todo lo que he hecho, ha sido bajo tuaquiescencia. Todas lasalhajasque traes encima, es por miadeudo.
Alina: _ Para nadie es unarcanoque tuaposturaantojadizate ha llevado a esta situación, porque quedasteabsorbidopor tanto dinero.
Alí: _ Definitivamente, a ti como que te han hecho unaabluciónen el cerebro. Yo siempre he sido unachichinclecontigo. Eres una ingrata.
Alina: _ No me vengas conambages, tienes queapoquinarpor tualevosía. O si no…
Alí: _ O si no, ¿qué?... ¿Acasome estásamagando?
Empezó a arreciar y era arduo calmar el arrebato entre tanta algazara y ajiaco.
Una de las secretarias se acercó, y muy apenada interrumpió la algarabía.
Acaeció que todo fue una aterradora y cruel confusión.
El aludido, que había cometido el atraco se llamaba Alí Alberto Álamo Álvarez, y él era Alí Alberto Álamo Alvarado.
Todos los presentes, se quedaron atónitos por análoga anarquía y antinomia.
FIN
SORPRENDENTE CONFUSIÓN
Alí era una persona humilde que ha conseguido cierta fortuna, pero muy orgulloso y tacaño. Era dueño de una panadería, hecha con ladrillos secados al sol.
Tenía una bandeja en el estante del armario. A un costado había un armario de pared, y sobre éste, un recipiente con arbustos de flores blancas y plantas de flores rojas que le servían como adorno.
Le habían tendido una trampa. Lo culparon de ser una persona capaz de triunfar a cualquier precio por un beneficio obtenido del cambio de la moneda. Sin embargo, él buscó la manera de liberarse de algún cargo u obligación.
Su esposa Alina, estaba muy avergonzada por semejante bajeza. No soportó la vergüenza por tanta habladuría de la gente del pueblo, así que le solicitó el divorcio.
Como tenían un conjunto de bienes en común, le tocaría afrontar la situación y llegar a un convenio.
El día de la entrevista, el escribiente tomaba notas de la conversación que se llevaba a cabo en la reunión de personas consideradas competentes en una materia.
Alí inició su discurso enardecedor debido al acosamiento que le tenía su esposa Alina, con el propósito de defender su honor.
Alina: _ Eres unidiota. Como se te ocurre hacerme pasar por semejanteofensa. Todo por lanecedaddereunirdinero.
Alí: _ Tu eres unamujer perversa, todo lo que he hecho, ha sido bajo tuconsentimiento. Todas lasjoyasque traes encima, es por mitrabajo.
Alina: _ Para nadie es unsecretoque tuactitudcaprichosate ha llevado a esta situación, porque quedasteembelesadopor tanto dinero.
Alí: _ Definitivamente, a ti como que te han hecho unlavadoen el cerebro. Yo siempre he sido unapersona servilcontigo. Eres una ingrata.
Alina: _ No me vengas conrodeos, tienes quepagarpor tutraición. O si no…
Alí: _ O si no, ¿qué?... ¿Acasome estásamenazando?
Empezó a hacerse más violenta la cosa y era muy difícil calmar el furor entre tanto griterío y desorden.
Una de las secretarias se acercó, y muy apenada interrumpió la gritería confusa.
Sucedió que todo fue una aterradora y cruel confusión.
El susodicho, que había cometido el desfalco se llamaba Alí Alberto Álamo Álvarez, y él era Alí Alberto Álamo Alvarado.
Todos los presentes, se quedaron boquiabiertos por semejante desconcierto y contradicción.
FIN
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