Para hacer cualquier viaje se necesita estar bien equipado; así sea uno corto. En la vida hacemos viajes hacia logros personales, donde los componentes deben estar bien calibrados para poder alcanzar aquello que queremos. Una miss venezolana fue interrogada en un concurso. Se le preguntó: "Entre la belleza y la inteligencia, ¿cuál escogerías?". Sabiamente respondió: "Escogería la inteligencia, ya que con inteligencia puedo obtener la belleza". La pasión por aquello que deseamos nos mueve en cualquier dirección. Sólo tiene que parecer que allí está lo que buscamos. Esa es una de las razones por las que nos metemos en problemas, pero también es la razón por la que insistimos y no desmayamos en el primer obstáculo. La inteligencia, por otro lado, pone ciertos límites a la pasión que quiere desbordarse y probar de todo. La inteligencia ve las cosas tal como son e ignora aquellas que no valen la pena.
La inteligencia no es divertida; no hace ruido, pero es la mejor compañera de la pasión.