**{} RELATO ONÍRICO
Desesperado, esquivaba cada piedra del río como si fuera la última protección pero era consciente de que las ondulantes rocas no suponían obstáculo alguno para los tres asesinos sedientos de carne. En la desesperada huida escuché que alguien pronunciaba mí nombre pero el sonido amorfo de aquella voz no pude reconocerla. Un ronroneo muy cercano me hizo retomar la huida sin embargo no logré avanzar ni un ápice, algo aprisionaba mis piernas e instintivamente comencé a lanzar patadas cada vez con menos fuerzas. Desesperado, miré hacia atrás y, para mi tranquilidad, logré ver que los tres asesinos se entretenían atacando y mordiscando mi mochila. Agotado, a punto de ceder, una cuerda blanca apareció frente a mí e inmediatamente, la tomé. Unos segundos después, alguien me arrastraba fuera del río mientras observaba las colas de los asesinos que se hundían una y otra vez en las oscuras aguas. Cuando desperté, lo primero que vi en el perchero de mi cuarto fue mi mochila desgarrada y la cuerda blanca que aún goteaba.