Pedir hojas de papel y un bolígrafo de tinta roja en lugar de una buena cena puede parecer algo estúpido por mi parte, sobre todo cuando es lo último que este grupo de psicópatas con trajes finos podría consentirme lastimosamente, pero estoy tranquilo con mi decisión, me alegro de haberlo hecho porque así puedo contarles un poco los hechos. Aunque el guardia intentó convencerme de que lo mejor sería un asado con salsa y cerveza fría, me mantuve firme e hice que se callara y me obedeciera con lo siguiente: Hojas y un bolígrafo de tinta roja, es todo lo que necesito si es tan amable oficial. Sí, voy a morir pronto, exactamente en 12 horas. Estoy condenado a muerte por un crimen que cometí, asesiné a un hombre en la calle, frente a un centro educativo. El juez, al final decidió que una inyección letal sería la mejor manera de castigarme por lo sucedido y desligarme de este mundo perfecto, un mundo que en mi opinión es egoísta entre otras cosas, donde la justicia abre los ojos y sólo ve lo que le conviene.
Para los que estén interesados, esta es mi versión…
Volvía del trabajo en mi moto para almorzar en casa de mi madre, iba por la avenida República cuando vi a un hombre que levantó el brazo y golpeó a una mujer en la cara, me sentí furioso y una voz dentro de mí me dijo cálmate, sólo fue un golpe, ella puede soportarlo, sigue tu camino Lucas. Juro que traté de no intervenir, pero el hombre volvió a golpear a la chica, ella cayó al suelo y recordé cuando mi madre fue golpeada salvajemente por mi padrastro y yo no pude hacer nada porque era un mocoso, así que frené y giré hacia ellos, mientras lo hacía el agresor ya estaba encima de la indefensa mujer y seguía golpeándola. A pesar del tráfico me bajé y me tiré encima de él como una bestia, lo hice tan rápido que pude liberar a la mujer y ambos caímos a medio metro de ella. Recuerdo que sentí el golpe de mi cabeza contra la acera, pero por suerte aún tenía el casco puesto. El hombre se quedó sorprendido durante unos segundos, como en estado de shock. Luego se levantó y noté una pistola, no le di oportunidad de sacarla por completo, se la quité y la tiré al río, luego comencé a devolver el triple de cada uno de los golpes que le había dado a la chica, también aproveché para desquitarme de los que mi padrastro le causó a mi madre y no hice nada, la rabia me carcomía y en ese momento mi mente se puso en blanco mientras masacraba al hombre con mis puños. No tengo ni idea de cuánto tiempo pude estar en esa posición, pude ver a la mujer sorprendida temblando de miedo, pensé que había hecho algo malo, pero cuando me sonrió me sentí bien, un superhéroe, ya había hecho bastante por ella, me quité el casco y sólo pensé que debíamos irnos. Luego me levanté y vi que le había desfigurado la cara al hombre, casi no podía respirar, la sangre le salía a borbotones de la boca y parecía que se ahogaba, no sentí nada al respecto y me fui a mi moto, cuando intenté arrancarla para ir a casa, dos policías me interceptaron, no entendí, yo no era el delincuente, sin embargo me apuntaron con sus armas y me obligaron a bajar de la moto y me tiraron boca abajo al suelo, me esposaron y me llevaron a una comisaría donde tuve que declarar, yo seguía confundido, se suponía que yo era el héroe con mi acción, salvé a esa chica porque ellos me tratan como un delincuente. Repetí mi declaración unas 20 veces y nadie me creyó lo de la pistola, incluso el que hacía las preguntas dijo que la chica expuso que no había visto ninguna y eso jodió mi defensa. Desesperado por la forma en que me estaban tratando rompí una de las sillas y exigí que me soltaran, no tenían derecho a retenerme en ese lugar, al único que tenían que interrogar era al bestia que golpeó a esa pobre mujer en medio de la calle, nadie hizo nada, yo la salvé. Después se me acercó una mujer muy elegante y me explicó que necesitaba un abogado, no cualquiera, ya que mi caso era bastante delicado. ¿Por qué delicado? pregunté, y ella respondió lo siguiente: Por asesinato Lucas, asesinaste a golpes a ese hombre, murió ante los ojos de muchos testigos, incluido niños.
Has asesinado, eres un asesino, esas palabras resonaron en mis oídos y me quedé helado de asombro…
Lo hice y aunque la sociedad me juzgó severamente, lo único que lamento es haber actuado como un Dios y haberle quitado la vida a un ser humano aunque no merecía vivir, por supuesto, nunca quise matarlo.
Para ella:
Querida madre, me arrepiento de no haber probado tu receta especial ese día, cuando te escribí que iba a almorzar contigo para que pudiéramos hablar y reparar las cosas, sé que la preparaste con amor y estabas ansiosa por verme como yo lo estaba, fui muy tonto por enfadarme contigo y no hablarte en casi 5 meses. Siento que dentro de unas horas nos volvamos a ver solo para despedirnos, de verdad que te quiero mucho y me duele haber perdido el tiempo, si pudiera cambiar eso lo haría. Pase lo que pase, te llevaré en mi corazón hasta el final, eres la mejor madre que pude tener. Te amo.