Las quintas son nuestro equivalente manchego de los cortijos andaluces, casas de labor en mitad de las haciendas donde los jornaleros dormían durante el tiempo que duraba la siega o la vendimia. O, más bien, lo eran, pues la mayor parte se han abandonado a un olvido del que yo intento rescatar, en mis pinturas, las pocas las ruinas que van quedando.
Juan Gallego (@arcoiris)