A veces empezamos a escribir algo, tal vez un mensaje, o incluso una publicación para compartirla aquí, y no la concretamos, la desechamos, por alguna razón del momento decidimos no enviar esas palabras a algún remitente, y no digo que esté mal, pero definitivamente hy palabras que hay que decir.
Hace unos días vi una imagen, en relación a lo que está pasando con Venezuela y esa terrible desgracia que, como país, nos ha golpeado, y la imagen al fondo tenía parte de alguno de esos tantos espacios que fueron destrozados por los recientes terremotos, y tenía una pequeña leyenda que decía "luego iré"... pero ese "luego ya no es posible", porque ese lugar que se quería ir a visitar ya no está.
Y de cierta manera con todo pasa igual, porque aun cuando los espacios donde estén nuestros familiares no hayan sido golpeados de manera devastadora por los terremotos, la realidad es que ya no son lo mismo que recordamos, porque tampoco nosotros, estando tanto tiempo afuera tampoco somos los mismos.
Hay conversaciones pendientes, palabras que nunca se han dicho, y que tenemos como un pendiente, como una carta por enviar que no terminamos de escribir y el tiempo pasa, un día detrás de otro, y finalmente viene la naturaleza en forma de desastre o de fallecimiento (este último como acto natural y propio del ser humano) y nunca las palabras que se tienen en modo espera terminan de llegar.
Luego eso pesa, porque las palabras también tienen su peso, tanto las que se han dicho como las que no. Hay personas que están en Venezuela, con quienes por distintas razones he dejado de tener contacto, o a veces, sencillamente, sin razón, sencillamente no nos hablamos ni escribirnos más, y después de este terrible 24 de junio, hemos recobrado el contacto.
A veces solo un mensaje puede hacer una gran diferencia, puede provocar que entre todos nos apoyemos así sea emocionalmente en medio de todo el caos que en nuestro país se hizo mucho más grande después de aquel día que ha quedado en la memoria de todos, como una herida que tardará en sanar.
Estar fuera de nuestro país tiene sus matices, puede uno tener mayores oportunidades para estabilizarse en lo económico, en lo profesional, pero hay una realidad y la distancia lo hace más difícil, no podemos estar en los momentos en los que nuestra gente nos necesita, o incluso, cuando pasan cosas buenas, tampoco estamos, y esto tiene su peso.
Hay muchos que desde fuera, por entregarse al trabajo, a la "productividad" nunca envían ese mensaje, esa carta, en la que le expresan a su gente que les hacen falta, que les extrañan, tal vez porque escribirlo duele, pero hay muchos que estando fuera, nunca escribieron ese mensaje y ya, a estas alturas y por culpa de un desastre natural, no está ya físicamente la persona que podía recibirlo, y eso, eso duele mucho más.
Hay un dolor colectivo que nos embarga a muchos en estos momentos, y tal vez, escribirlo y compartirlo haga más ligera la carga. Les deseo a todos un bonito día. Muchas esperanza, hay que tenerla siempre, y en momentos tan complicados como los que vivimos ahora, mucho más.
He realizado esta publicación como participación en la iniciativa ¡Deja Salir tus Emociones! ¿Qué sientes ante esta imagen? -Actividad Interactiva en Domingo de 7mo. Día- (ES/EN) que @emiliorios nos ha traído como, podría decir, forma terapéutica. Gracias por la oportunidad.