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Buenas días.
Agobiado por su pobreza, Rafael, decidió robar trigo.
✍ Si agarro un poco de cada campo, nadie se dará cuenta.
☺Pensó.
Al llegar la noche, salió a escondidas de su casa llevándose consigo a su hijita menor y varios sacos para echar en ellos, el trigo que se robaría.
▁Hija▁susurró▁, tú debes de vigilar y avisarme si alguien llega mientras yo saco el trigo.
Rafael, se metió en el primer campo y al rato la niña grito:
웃 ¡Papá, alguien te ve!
El hombre miró a su alrededor, pero no vio a nadie, así que tomó el trigo robado y se metió en el segundo campo.
웃 ¡Padre, alguien te ve!▁exclamó de nuevo la niña.
El hombre se detuvo muy asustado, nuevamente miró, pero tampoco esta vez vio a nadie. Recogió más trigo y pasó al tercer campo. Pasó un rato y la niña grito:
웃 ¡Papá, alguien te ve!
Una vez más, el hombre interrumpió lo que hacía y miró hacia todas partes, pero no vio a nadie. Entonces, muy molesto, le dijo a la pequeña:
㋡ ¿Por qué insistes en que alguien me ve? he mirado a todas partes y no hay nadie.
웃 Papá▁murmuró la niña▁, alguien te ve desde arriba.
¡Fin!