¡Buenos días mis queridos amigos de #Hive! Espero que sigan pasando un maravilloso fin de semana largo por la llegada de este nuevo año.
Cuenta una leyenda, que dentro de nuestras tradiciones venezolanas y desde tiempos remotos, se acostumbra a preparar muchísima comida tanto en Nochebuena como en Fin de Año para no tener que cocinar al día siguiente porque después del trasnocho y la resaca, ¿Quién va a tener ganas de cocinar?
Es por eso que se popularizó el tan mentado “recalentao”, que consiste en calentar un poco de todo lo que sobró de la fiesta anterior, sobre todo la de Fin de Año que es la que nos desvela más a todos, para el desayuno, el almuerzo y la cena del día siguiente. Aseguran que la comida recalentada sabe más sabrosa que la propia comida recién hecha, pero tal vez sea que se está comiendo con más gusto porque no hay cansancio después de prepararla.
Pero también hay otra tradición igualmente popular que consiste en preparar un gran sancocho de cualquier tipo de carne o varias mezcladas para la hora del almuerzo, con la idea de quitarles a todos la resaca que les quedó de la velada anterior. Algunos lo prepararan en leña, y aunque el trabajo es tedioso, el resultado es maravilloso. Se utilizan muchos tipos de aliños y verduras, y las carnes pueden ser de res, gallina, pollo o pescado.
Es por eso que se establece un “versus” entre estas dos comidas tradicionales para recibir el año nuevo, y aunque una es más simple que la otra lo cierto es que ambas son deliciosas y forman parte de nuestras costumbres venezolanas. ¿Con cuál de las dos te identificas más?
Ana C. Rivero Foucault – Venezuela (@annafenix)