Todo lo que queremos lograr en nuestra vida es el resultado de lo que nos mentalizamos y del esfuerzo que le aplicamos, pero también hay un factor importante, el poder de tus palabras por eso debemos ser cuidadosos con lo que decimos.
Mateo 12:37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
A veces nos molestamos y airamos, maldecimos y hablamos cosas que no nos edifican muchas veces destruyendo nuestras relaciones familiares, laborales y quebrantando nuestra autoestima, sembramos rencillas, odios y discordias entre hermanos, esto es muy triste ya que somo todos hijos de Dios y Él nos pidió amarnos unos a otros.
Juan 13:34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
Dios nos hizo para ser felices, eficaces y a todos nos dió un propósito y su ley nos dice que debemos ayudarnos mutuamente, amar a nuestro prójimo y servir en vez de ser servidos.
Galatas 6:2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Porque cada uno recibe lo que siembra y todos seremos responsables de lo que hicimos bien y lo que dejamos de hacer, debemos desprendernos de las costumbres que nos atan a lo que nos destruye, a aquello que corrompe nuestro carácter en Cristo y nos aleja de Dios.
Galatas 6:7-8 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará, porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.