Esto es algo que escribi hace ya mas de un año.
quizas para mi ya no tenga el mismo significado, pero se da a libre interpretacion y me parecio la mejor manera de iniciarme aqui.
siempre estoy abierto a criticas que me puedan ayudar a ser mejor.
espero que lo disfruten.
Como un accidente fugaz,
Al abrir los ojos me encuentro a mí mismo en una cama en plena oscuridad.
Echando un vistazo rápido, con la poca luz que dejaba entrar aquella vieja cortina puedo reconocer la habitación, si, definitivamente la conocía, aunque no era igual…
Algo faltaba…
Con los ojos cerrados puedo recordar y en un mar turbio de pensamientos que con facilidad ignoro, por fin pude ubicar, con muy poca intensidad como si se tratara de algo que está muy lejano, un leve olor que venía atado a un recuerdo.
Entonces lo pude oler como si fuese la primera vez…
Y pude sentir un olor fresco a vainilla que podía fácilmente trasladarme a un mundo donde no existían las preocupaciones.
Rápidamente ese olor quedaba enmascarado por un olor a champaña, fuerte, acompañado de un sutil olor a fresas y pude recordar de inmediato la armonía perfectamente sensual que hacían estos olores al hacer contacto con su piel.
Y la empezaba a recordar…
En este momento solo una pregunta estaba en mi cabeza,
¿Cómo pude haber olvidado ese olor?
Si fácilmente puedo decir que ese olor fue hecho solo para mí.
Di media vuelta en aquella cama que me resultaba un poco incomoda.
Viendo la pared un poco distante me di cuenta de algo casi de inmediato,
Definitivamente no estaba de mi lado de la cama.
Aunque no podía recordar hace cuánto tiempo le había regalado ese espacio que tanto me gustaba, para que fuese feliz por lo menos esa noche,
Nunca más pude dormir de ese lado, como si siguiera reservado.
Qué más da,
Ya me acostumbre.
Estiro mi mano como tratando de alcanzar una realidad que ahora solo vive en mis pensamientos.
Y se hizo evidente ese vacío inmenso que solo la persona que vive en mi recuerdos y únicamente me visita como una dulce tortura en mis sueños pudo haber dejado.
Rápidamente otro mar de recuerdos trae para mí una solución temporal a aquel vacío.
Aunque no podía decidir cuál de esos recuerdos era mi favorito.
Tal vez su piel tersa que se confundía con las sabanas de seda.
Quizás sus ojos color café,
De esos que te quitan el sueño,
Puestos en mí,
Como invitándome a descubrir hasta el rincón más obscuro de su alma.
Probablemente era su cabello lacio, que por un instante mientras lo recordaba pude sentir estorbándome en la cara al dormir,
Como siempre,
Pudo ser también cuando se daba la espalda y me dejaba jugar a hacer constelaciones con sus lunares,
O puede ser que lo que más me gustaba fuera su voz tierna, aquella que guardaba para los momentos más íntimos cuando ya dormida sobre mi pecho me decía,
“Te quiero”
Ahora sé que de ese accidente fugaz,
Que ya ni se cómo sucedió,
Me quedo lo más importante.
Una serie de recuerdos que sirven de combustible para mi máquina del tiempo, en la que puedo entrar y me hacer recordar que los momentos felices existen, y ahí están, los puedes encontrar en un olor, una mirada, una caricia o en un sabor.
Y si te hicieron feliz.
Lo peor que puedes hacer es olvidarlos.