Blanca vestida de nieve se acercaba la sombra, pajarillos escondidos en sus nidos arropaban con sus alas sus crías y agachaban la cabeza para ocultarse de ella, penumbrosa la noche seguía girando, mientras a lo lejos no dejaban de escucharse los terribles pasos, hojas secas rechinando al ser tocadas por aquellos pies que se movían sin mirar a quien le hacían daño, arboles torcidos, raíces desterradas, hojas volaban por los aires desprendidas cruelmente de sus ramas, mientras el segundero avanzaba, aquella terrible presencia se acercaba más a y más, sus alaridos terribles el cielo enmudecían, palidecían las nubes, se lamentaban los ríos, nadie la conocía, nadie la había visto, solo aquellos que de solo verla desmayaron sus vidas.
Era Altagracia el huracán que destruyo lo que sus ojos veían, todo acabo cuando se reflejó en una ola de altamar, nadie supo más de ella, Altagracia se desvaneció como todos los arboles y seres de aquel bosque sin nombre.