Mi mente te odia demasiado
pero también te quiere amar,
ya mi alma está lastimada
y aún no te he perdonado.
La herida sigue sangrando
puedes verla en mi costado,
representa todos tus pecados,
y que de ti no me he liberado.
Estoy midiendo mi resistencia
y controlando mi ansiedad,
me provocas mucha serenidad
pues eres mi gran debilidad.
Supondré por solo un segundo
que juntos volvemos a estar,
que lo volveremos a intentar...
¡Que pensamiento tan nauseabundo!
Cada vez que escribo un poema así, solo puedo recordar un dicho muy criollo, "chivo que se regresa, se desnuca..."
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Muchas gracias por leer esta líneas de inspiración, nos vemos nuevamente cuando mi alma y corazón les quiera hablar. Saludos!