Aquel día todo estaba en contraposición, el joven a consecuencia de un resfriado no pudo asistir a su escuela por consiguiente su hermana asistió sola, el camino que los alumnos transitaban estaba en reparación, solo les quedaba un desecho que pasaba en frente del viejo cementerio. A la joven le inquietaba pasar sola por ese lugar, era muy tarde a razón de que un profesor se había retrasado en clases. Todos sus compañeros tomaban caminos diferentes ninguno pudo hacerle compañía, la calle era solitaria no habían casas cerca solo una pequeña capilla en medio de las tumbas, el sonido del viento acompañado de ruidos extraños hacían del lugar algo horrible. A lo lejos se escuchó galope, se iba acercando cada vez más. Un hombre alto con sombrero el cual dificultaba apreciar su rostro era el jinete, le ofrece llevarla en aquel brioso animal, ella gustosamente acepta y le comenta:
¡Menos mal que llegaste tenía mucho miedo! A que responde aquel hombre:
-A los fantasmas he escuchado que por esta zona abundan mucho.
Tu no les tienes miedo exclama la joven:
En ese instante el misterioso hombre contesta: -¡Cuando estaba vivo por supuesto, ahora ya no!.
Al amanecer la chica fue encontrada en la sepultura que pertenecía al misterioso personaje sin vida alguna. Sus familiares no entendieron lo ocurrido se marcharon y nadie nunca supo más de ellos.