¿Cuántas veces nos sentamos en nuestro lugar preferido a disfrutar de un buen libro? Un libro de esos que nos atrapa y nos llena de ansiedad porque vemos que se está terminando esa historia que por días nos llena de diversas emociones y nos lleva a lugares que nunca imaginamos. Yo sé que muchos de ustedes han pasado por esto, así que también sé que, como yo, muchos se han encontrado en ese instante donde tenemos que parar la lectura que nos gusta y esperar a que se abra un espacio en nuestra rutina para retomarla desde el punto donde paramos.
¿Cuántos han marcado esa página con un pedazo de periódico o simplemente han doblado la esquina de la hoja porque saben que no recordaremos el número de la página?
Aunque lo nieguen y sepan que es un mal hábito, sé que lo han hecho… yo también lo he hecho pero, no lo haré más y después de hoy ustedes tampoco lo harán.
Seguramente se han fijado que, de todos los libros que se fabrican actualmente, unos traen esa vistosa cinta marcapagina pero otros simplemente no la tienen, así que el fin de este post no te dará tiempo para leer pero evitarás usar pedazos de periódico, doblar la punta de la página o usar la cobertura externa del libro como marca para retomar en una próxima oportunidad. Además, es importante resaltar que incentivaremos a los más pequeños a adentrarse en el mágico mundo de la lectura.
En esta oportunidad les mostraré una manualidad que realicé para los amantes de la lectura con un pequeño y útil marcapáginas.
Presten mucha atención y ¡manos a la obra!
Espero que lo disfruten!
Hasta la Próxima.