Nota de la autora:
Inspirado en Paulo Coelho. En resumen, es un relato a base de los propósitos que uno quiere encontrar en la Vida, pero tendrá que aprender que no todo es lógico, y qué no será fácil, porque el Don es algo que requiere de mucha paciencia y de habilidad. Qué Dios le bendiga, y qué disfrute la lectura.
A la mañana siguiente, me desperté en el suelo, con un poco de dolor en la espalda, y pensando que el sueño fue realista. Todo lo sentía, los pájaros que cantaban aquella hermosa melodía, las nubes coloridas, aquella brisa que acariciaba mi cabello, y tentaba cada parte de mi torso, una tarde más fría que las anteriores, mariposas aleteando alegría, y una compañía que concedía mi deseo por saber que hay más allá de todo eso, que quiero conquistar, que quiero conservar. Hice la misma rutina de todos los días, me fui a estudiar en la universidad, y llegué temprano, algo a lo que no estaba del todo acostumbrada, porque siempre madrugo viendo las redes, o leyendo un libro que me garantice paz o un deseo romántico. Apenas llegué, abrí mi cuaderno y empecé a escribir todo lo qué me había dicho el Mago Imaginario. Mientras el profesor contaba lo interesante que eran los componentes de la fotosíntesis, seguiría con la misión, rato después, nos puso a todos un deber de química, me pareció extraño ya que sólo exploramos el área de las plantas en el ecosistema; habló demasiado, pasó toda la clase hablando de eso, bueno, son las primeras clases. A fin de cuentas, supe que la universidad iba a ser un ciclo bastante largo, y algo repetitivo. Duró como dos horas la clase, fuimos a receso, y volvimos, para hacer una práctica de biología. Ya eran las 10:48am, y ya quería irme al parque en el centro de la ciudad, me relajaba mucho sentir toda su naturaleza. Las clases empezaban de 8:00am a 1:00pm, todavía faltaban tres horas de clase, y el profesor decidió hacer parejas para crear un arte referente a todo lo que sea Naturaleza, en medio de la situación, me elige con un chico que no conocía en lo absoluto, ni nos dirigimos una palabra; él y yo nos dirigimos nuestras primeras palabras, una típica conversación de un «hola, ¿qué tal estás» «me llamo tal y tal» «podemos hacer ésto y aquello», en fin, pasamos las horas hablando del proyecto en sí, en dónde nos reuniremos y qué objetivo final tendríamos con ello. El chico se levanta repentinamente de su asiento y me invita a salir a tomar un té, algo que no acostumbro a tomar, pero sin embargo, no estaría mal compartir compañías nuevas; acepté y fui después de clases, ya era las 12pm, a una hora de terminar las clases. Y retome escribiendo, pero esta vez pensando, en lo que me quedaba por recorrer. Sé que tengo un don, pero no logro descifrarlo, he pensado que nací para ser adivina o algo similar a ello. He estado leyendo sobre ese tipo de cosas, pero sólo sé para que nací, más no, lo que haré por el resto de mi vida. El chico me interrumpió con su mirada puesta en mi vieja libreta.
—No sabía que eras escritora.
—No soy escritora.
—Pareciera, porque tu libreta está llena de párrafos e ilustraciones.
—Estoy ocupada, hablamos luego ¿si?
—Sólo me parece interesante qué haces.
—Disculpa, no es asunto tuyo. Dentro de pocos minutos charlaremos en el restaurante dónde quieres llevarme.
—Está bien... Pero...
—¿Dime?
—Pago yo, todo.
Terminó la clase, después de unas largas horas de dudas interminables. Fuimos caminando, ya que no quedaba lejos; era un lugar muy bonito, de un ambiente sencillo y natural, volví a entrar nuevamente en paz. Ordenamos ambos tés, y empezamos a charlar de lo que escribía.
—Sé que es un asunto ajeno, pero me gustaría ser escritor, y me parece súper interesante lo que escribes... Pude ver, algo referente a la magia, y pues, me pareció algo bonito, creer en algo diferente, donde todo no es una lógica.
—...No quiero dedicarme a eso, quiero averiguar cuál será mi destino. Y gracias, por tu opinión, no todos piensan así.
—Me gusta creer que existe la magia, y que todavía hay gente que cree en ello. Algún día, me encantaría poder conocer todo lo referente a las cosas que a uno le parecen imaginables.
—Es muy difícil compañero. Conseguir el conocimiento o la sabiduría de algo, requiere tiempo, porque recuerda que son todas todos los aspectos y los momentos que un individuo no cree posibles.
—¿No te parece si también nos dedicamos a encontrar el sentido de la magia?
—Adentrarnos en el mundo de la magia, sería muy interesante, pero no quiero tampoco desviarme de todo lo que me rodea, aparte como he dicho, es muy complicado.
—Entiendo, pero no hace falta... —el mesonero entrega las copas de té verde—
—Oh, gracias. Prosigue.
—Cómo te decía, no hace falta preocupados. todavía hay tiempo, nos queda aýun vida por recorrer... Sí es lo que exactamente quieres, pues, deberías organizar tu tiempo con los estudios y tu vocación por la magia.
—...Buena idea. Trataré de hacer dos cosas al miso tiempo. Elegí mi carrera, porque es algo que me apasiona, la Naturaleza, sus misterios y todo lo que podemos aprender de ella, La Madre Tierra es el recurso más importante de todo el Universo.
Nota de la autora:
Inspirado en Paulo Coelho. En resumen, es un relato a base de los propósitos que uno quiere encontrar en la Vida, pero tendrá que aprender que no todo es lógico, y qué no será fácil, porque el Don es algo que requiere de mucha paciencia y de habilidad. Qué Dios le bendiga, y qué disfrute la lectura.
A la mañana siguiente, me desperté en el suelo, con un poco de dolor en la espalda, y pensando que el sueño fue realista. Todo lo sentía, los pájaros que cantaban aquella hermosa melodía, las nubes coloridas, aquella brisa que acariciaba mi cabello, y tentaba cada parte de mi torso, una tarde más fría que las anteriores, mariposas aleteando alegría, y una compañía que concedía mi deseo por saber que hay más allá de todo eso, que quiero conquistar, que quiero conservar. Hice la misma rutina de todos los días, me fui a estudiar en la universidad, y llegué temprano, algo a lo que no estaba del todo acostumbrada, porque siempre madrugo viendo las redes, o leyendo un libro que me garantice paz o un deseo romántico. Apenas llegué, abrí mi cuaderno y empecé a escribir todo lo qué me había dicho el Mago Imaginario. Mientras el profesor contaba lo interesante que eran los componentes de la fotosíntesis, seguiría con la misión, rato después, nos puso a todos un deber de química, me pareció extraño ya que sólo exploramos el área de las plantas en el ecosistema; habló demasiado, pasó toda la clase hablando de eso, bueno, son las primeras clases. A fin de cuentas, supe que la universidad iba a ser un ciclo bastante largo, y algo repetitivo. Duró como dos horas la clase, fuimos a receso, y volvimos, para hacer una práctica de biología. Ya eran las 10:48am, y ya quería irme al parque en el centro de la ciudad, me relajaba mucho sentir toda su naturaleza. Las clases empezaban de 8:00am a 1:00m, todavía faltaban tres horas de clase, y el profesor decidió hacer parejas para crear un arte referente a todo lo que sea Naturaleza, en medio de la situación, me elige con un chico que no conocía en lo absoluto, ni nos dirigimos una palabra; él y yo nos dirigimos nuestras primeras palabras, una típica conversación de un «hola, ¿qué tal estás» «me llamo tal y tal» «podemos hacer ésto y aquello», en fin, pasamos las horas hablando del proyecto en sí, en dónde nos reuniremos y qué objetivo final tendríamos con ello. El chico se levanta repentinamente de su asiento y me invita a salir a tomar un té, algo que no acostumbro a tomar, pero sin embargo, no estaría mal compartir compañías nuevas; acepté y fui después de clases, ya era las 12pm, a una hora de terminar las clases. Y retome escribiendo, pero esta vez pensando, en lo que me quedaba por recorrer. Sé que tengo un don, pero no logro descifrarlo, he pensado que nací para ser adivina o algo similar a ello. He estado leyendo sobre ese tipo de cosas, pero sólo sé para que nací, más no, lo que haré por el resto de mi vida. El chico me interrumpió con su mirada puesta en mi vieja libreta.
—No sabía que eras escritora.
—No soy escritora.
—Pareciera, porque tu libreta está llena de párrafos e ilustraciones.
—Estoy ocupada, hablamos luego ¿si?
—Sólo me parece interesante qué haces.
—Disculpa, no es asunto tuyo. Dentro de pocos minutos charlaremos en el restaurante dónde quieres llevarme.
—Está bien... Pero...
—¿Dime?
—Pago yo, todo.
Terminó la clase, después de unas largas horas de dudas interminables. Fuimos caminando, ya que no quedaba lejos; era un lugar muy bonito, de un ambiente sencillo y natural, volví a entrar nuevamente en paz. Pedimos ambos tés, y empezamos a charlar de lo que estaba escribiendo.
—Sé que es un asunto ajeno, pero me gustaría ser escritor, y me parece súper interesante lo que escribes... Pude ver, algo referente a la magia, y pues, me pareció algo bonito, creer en algo diferente, donde todo no es una lógica.
—...No quiero dedicarme a eso, quiero averiguar cuál será mi destino. Y gracias, por tu opinión, no todos piensan así.
—Me gusta creer que existe la magia, y que todavía hay gente que cree en ello. Algún día, me encantaría poder conocer todo lo referente a las cosas que a uno le parecen imaginables.
—Es muy difícil compañero. Conseguir el conocimiento o la sabiduría de algo, requiere tiempo, porque recuerda que son todas todos los aspectos y los momentos que un individuo no cree posibles.
—¿No te parece si también nos dedicamos a encontrar el sentido de la magia?
—Adentrarnos en el mundo de la magia, sería muy interesante, pero no quiero tampoco desviarme de todo lo que me rodea, aparte como he dicho, es muy complicado.
—Entiendo, pero no hace falta... —el mesonero entrega las copas de té verde—
—Oh, gracias. Prosigue.
—Cómo te decía, no hace falta preocupados. todavía hay tiempo, nos queda aýun vida por recorrer... Sí es lo que exactamente quieres, pues, deberías organizar tu tiempo con los estudios y tu vocación por la magia.
—...Buena idea. Trataré de hacer dos cosas al mismo tiempo. Elegí mi carrera, porque es algo que me apasiona, la Naturaleza, sus misterios y todo lo que podemos aprender de ella, La Madre Tierra es el recurso más importante de todo el Universo.
—A mí también me apasiona esto, desde pequeño aprendí la importancia que era la Madre Tierra para todos sus hijos terrestres. Me enseñó que puedo sembrar y dejar consigo una buena cosecha; los tiempos de ahora han cambiado, ahora es mucho más asfalto, más contaminación ambiental y sónica, más gente queriendo dañar nuestro hogar. dios creó este maravilloso Universo para que lo conservemos y lo cuidemos como ella a nosotros.
— Tienes una buena referencia sobre las Tierra y sus Maravillas. Pero primero, enfoquémonos en el proyecto, necesitamos una alta calificación y el reconocimiento.
—Prométeme que después descubriremos la travesía de la Magia.
—Prometido, la magia aún puede esperar.
Escrito por; @andreissanchez