—No debes enamorarte de mí, no seré algo bueno para tu vida. —Dijo ella alzando la voz.—
—Me lo dice alguien que logró hacerme feliz. —Se levantó de la silla— Yo sé que tienes miedo...
— ¡Carajo! Voy a tener miedo siendo yo la que terminé con todo esto.
—Pues claro, tenías miedo a que me fuera con alguien más, ¿no es así Ariane?
—Tardó un minuto en contestar. —Erróneo. Todo fue a causa de tus desapariciones constantes.
—Y, ¿sabes que estaba haciendo?
—Trabajar, trabajar, trabajar…
—Exacto, y sabes por qué lo hago, una parte para mí y la segunda para nosotros.
— ¡Sí, cómo no! Yo sé que tienes algo guardado.
—Lo único que tengo guardado en mi mente es el obsequio qué te daré el trece de diciembre.
—Pero, ya terminamos.
—Déjame terminar. Todo esto es a causa de tus putas suposiciones, eres muy terca y no lo entiendes. Todo es provocado por tu imaginación y por tus decepciones.
—Dices que estoy lunática.
—Pues, sí. ¿No te ves cómo alguien que sólo piensa en su propia felicidad, y no en la de alguien que estuvo en los momentos más duros de la vida?
—No. Yo te agradezco por estar allí, cuando falleció mi abuelo, fue lo peor que me pudo haber pasado, perdí una parte de mi vida, en un instante todo se tornó colores grisáceos.
—Ahora tú estás suponiendo. —Dijo mientras ocultaba su rostro.—
—Digo lo que es verdad. Cuando me sentía mal, casi nunca estabas ahí por...
— ¿Por estar fuera de la ciudad? Ja...
—Sí, solías viajar mucho. En aquellos días, sólo querías olvidarte del mundo y aventurarte.... Esta ciudad es muy aburrida, es algo parecida a Aithland.
—Sí, es algo similar. Aithland también tiene mucha población, y los jóvenes quieren vivir en un lugar que no sea aburrido, algo que no sea monótono, por eso deciden irse.
— ¿Y deseas irte? ¿Qué hay de nosotros?
—Discúlpame, pero dijiste que enamorarme de ti, no sería nada bueno. Aparte que tenemos que pensar más en nosotros, pienso que debemos tomarnos un tiempo, porque discutir nos hará más heridas.
—... Lo dije por miedo.
—Es que no te entiendo. Te estás contradiciendo.
—Es que también recuerda que yo traigo consejo muchos defectos, y sí, sé que los amas, pero es que yo suelo equivocarme mucho.
—Nosotros nos podemos equivocar, la cuestión está en mejorar, yo, te doy consejos, pero no los agarras. Es como si tuvieras memoria a corto plazo.
—Es que no es fácil. También recuerda que los dos hemos vivido en el mundo de la desilusión.
—Tienes razón. Pero escucha mi consejo; necesitamos darnos un tiempo.
—Una pregunta, ¿tú te enamorarías de una chica mejor que yo?
—No. Nadie es mejor que nadie. Además te prometí...
—Típica frase.
— ¿Por qué quieres estar conmigo, cuando dudas de mí?
—Porqué te amo. Porqué quiero que seamos eternos…
—Si no sueltas el miedo, siempre estaremos así. Tu miedo de perderme, te hace creer a ti misma que te dejaré por alguien, que me pueda simpatizar. Antes que nada...
— ¿Tú acaso no tienes miedo?
—Sí tengo. Pero siempre pienso que seremos eternos; siento que de algún modo eres para mí, pero hay que pensar bien qué vamos a hacer.
— ¿Y si no somos eternos?
—Eso aún no lo sabes, yo siempre le pido a Dios qué sea así, mientras observo la luna.
— ¿Por qué mi mente se pone a imaginar cosas qué no son?
—No puedo leer mentes. Sin embargo, te equivocas ciertas veces y después te arrepientes de ello, y es por el momento o quizás las emociones que puedas sentir.
—Sí, yo creo. ¿Pero crees qué volver sería una mala decisión?
—Todos tomamos malas decisiones, pero el destino no es preciso en estos momentos, hay que vivir la vida, y no hay mejor forma que hacerlo junto a ti.
— ¿Y si nosotros nos indisponemos todo el tiempo…? Recuerda nuestras sospechas, y nuestras putas fallas.
—Volviste a caer en lo mismo, nosotros tenemos que luchar y creer en nosotros, tenemos que cambiar nuestras actitudes, y…
—Ella vuelve a interrumpir.—Siempre decimos esa frase.
—Pero, déjame hablar. Al punto que quiero llegar es hacer un ejercicio, que consiste en...
— ¿Algo práctico no?
—Sí, ahora escucha. Lo qué tenemos que hacer es que en una hoja, plasmemos en lo que podemos mejorar uno del otro. Es sencillo, yo escribo en lo qué puedes mejorar, y tú en mis fallas; pero no escribirás a lo loco, lo harás de buena manera.
—Me parece bien, pero, ¿por qué no lo hicimos antes?
—No lo sé, antes nos enfocábamos en quién tenía la razón, éramos orgullosos, cuando nos equivocábamos no lo reconocíamos mucho, a tal punto, de herir al otro con alguna palabra que no quisimos decir.
—El orgullo nos está matando…
—Eso mismo. No es sólo el orgullo sino nuestra forma de arreglar nuestras preocupaciones como pareja.
—Es difícil hacerlo cuando sientes que no ha sido tu culpa.
—Aquí, la culpa es por igual, nosotros no hicimos nada por resolver el caso, y tú querías culminar la relación a causa, te lo vuelvo a repetir, de tus engañosas suposiciones.
— ¿Y si lo vuelvo a hacer?
—Tienes que controlarlo, como yo, con los celos.
—Se me ocurrió algo. Escribiremos las razones por las cuáles creemos que somos “almas gemelas”, en una hoja adicional.
—Estoy completamente de acuerdo.
—Una pregunta, ¿qué pasaría sí da la casualidad qué de verdad seamos nuestra otra parte?
—Automáticamente el mundo girará en torno a nosotros. Sólo los dos sabremos que amarnos es la mejor decisión que pudimos tomar.
—Ya son las once, y ocho minutos, qué rápido ha pasado el rato.
— Tienes razón. Ahora una última pregunta, ¿quieres levantarte y seguir, o caer y sólo pensarme como un recuerdo más?
—Creo que ya tomé una decisión…
—Estoy confiando en tu respuesta.
—Lo sé, lo sé. Deberías quedarte en mi casa hoy, se está haciendo muy tarde.
—Yo no veo un cielo tan estrellado.
—Pero yo necesito que te desveles nuevamente conmigo esta noche, sólo que ésta vez, sentirás qué se siente dormir al lado de la persona que amas, y verás como el cielo se vuelve más estrellado.
—No hay invitación más bonita, de ver el cielo más estrellado, qué será el de nuestros ojos, mientras palpitan nuestros corazones. Mutuamente hacemos el amor sin tocarnos…
—Estamos jóvenes, pero, esa es la mejor forma de “hacer el amor” en estos momentos.
Escrito por; @andreissanchez