No me he sentido nada bien, decido escribir por eso. No había querido hacerlo porque a nadie le gusta leer a alguien triste, ni lo necesita. Pero a veces, los tristes si necesitamos hablar.
No sé cómo sucedió esta vez, ni sé cuál fue el detonante, pero acá estoy otra vez, en mi sitio oscuro, donde nada se siente bien y dan ganas de llorar hasta por respirar. Es agotador. Ser tu propio enemigo es agotador.
No mentiré, para ser franca, este sitio es oscuro, pero es cómodo. Algunas veces no provoca salir. Pero tengo que.
Creo que puedo con esto. Quiero creerlo.