Hace muchos años, un amigo me dijo que yo no era una víctima de las circunstancias en las que me encontraba para entonces. Recuerdo que estaba quejándome de una situación muy difícil en uno de los momentos más complicados que recuerdo de mi registro anedótico. A medida que me quejaba, creo que él cada vez se enojaba más conmigo, hasta que me dijo: “you're not a victim, you not a victim”. Me sacudió la forma en la que él estaba hablando porque me estaba haciendo entender que yo básicamente le estaba contando por qué no tenía control sobre mi vida, por qué no tenía control sobre las circunstancias que estaban ocurriendo, y pues, eso era inaceptable.
En el mismo proceso también me hizo darme cuenta que no se trata solo de que yo fuese libre. Los seres humanos somos libres por naturaleza, y era inaceptable asignar la culpa de lo que nos pasa a terceros. Ahora hoy, estamos viviendo en una época donde nuestros empleos están cada vez menos asegurados. La inteligencia artificial claramente va a generar una masiva cantidad de desempleo para un grupo de personas.
¿Qué grupo de personas no va a tener empleo en el futuro? Más o menos ya estamos entendiendo que los empleos que tienen que ver mucho con la repetición y con conocimiento, son los inicialmente más afectados. Entonces, si tu empleo es hacer los mismos procesos muy bien hechos aplicando conocimiento —por ejemplo, en cosas básicas de contabilidad, recursos humanos, operaciones, finanzas o ciertas operaciones de negocios y ventas— esos empleos serán eliminados.
Poquito a poco lo vemos, por ejemplo, con los programadores. Hace unos años era normal y común que una persona aprendiera las bases de HTML, CSS, JavaScript y consiguiera empleo con eso. En este momento, eso ya no es suficiente. La vara subió y el listón está más arriba; ahora se necesita entender un poco más. Ese "poquito más" cambia, y siempre está conectado con la curiosidad intelectual, pero hay un componente adicional: el componente de no ser víctima, porque esto sigue pasando.
Cortesía del Dr. Gaudris & Dr. Alexander Batista.
La frustración es normal, es una reacción humana ante problemas. Es natural pensar que el mundo es injusto; que, si el mundo fuera más justo las cosas estarían mejor, y que alguien más está tomando decisiones en nuestra contra. Piensa, por ejemplo, que te está saliendo mal tu trabajo. Te pusieron una tarea o un proyecto, presentas el avance y el feedback que recibes es negativo, constante, negativo, constante. Entonces piensas: “Esto es injusto, mi jefe no me explicó lo que debía pasar, los clientes no explican lo que quieren realmente”.
Estas son cosas populares en redes sociales, donde típicamente lo más popular tiende a ser lo más mediocre —lo que más culpa le asigna a otro o se burla de alguien más—. Es un error creer que si algo tiene muchos retweets o likes es verdad. Si así fuera, seríamos gobernados por las mejores personas del mundo. La verdad es que uno debe tener sabiduría individual para saber dónde está el control propio y dónde está el control de otros.
A medida que hago más estudios, encuentro la misma respuesta: la gente que tiene control sobre su vida o al menos una sensación de control crece, mientras que la gente que siente que el control está en manos de otra terceros se estanca. Esto aplica para TODOS. Cuando dices: “mi trabajo no crece porque mi jefe no me ve", estás siendo víctima. Cuando dices: “trabajo con personas incompetentes", estás siendo víctima. Esas palabras, cuando pones la culpa afuera, no solo te afectan, sino que dañan tus oportunidades a futuro.
Imagina que tienes que presentar el avance de un proyecto de software que no progresa porque los ingenieros no tienen tiempo. Siempre dicen “Esto se demora una semana”, y para ellos todo se mide en semanas, no en horas o días. Usan metodologías que terminan encerrándonos en esa caja y las excusas aumentan. Entonces justificas que no avanzó el proyecto porque los ingenieros están ocupados, y no funciona. Pero en realidad, ¿por qué están ocupados? Ese es el problema de la victimización. Hay cosas que puedes controlar y otras que no. La victimización se empieza a mezclar con luchas de clases y política, y hoy, es momento de ser conscientes de ciertos hechos básicos.
Se puede discutir sobre sueldos, salarios o condiciones globalmente, pero este no es una publicación sobre obreros o fuerza laboral. Esta entrada es para ti como individuo, para que dejes de esconderte tras excusas como “la culpa es del sistema social, del gobierno o del pago; del jefe”. No…, tú tienes control de que te den un aumento, tú tienes la culpa si ese proyecto salió mal.
Si el proyecto salió mal porque los ingenieros no tenían tiempo, ¿qué haces? ¿Te rindes diciendo “No me dieron tiempo”? Si haces eso, la culpa es tuya. Si el cliente dice “Esto no es lo que quería” y tu excusa es “Usted me dijo otra cosa, la culpa es del cliente”. Te tengo algo para pensar: no importa quién tenga la culpa. Nadie recibe puntos por tener la razón. Te dan puntos por cumplir, crear, hacer el trabajo, lograr metas. Esa es una de las brechas más difíciles tras la pandemia y la ola de cinismo posterior.
Durante la pandemia, los empleados tuvieron mucho poder, pero ahora, con cambios en tasas de interés y la incorporación masiva de inteligencia artificial que automatiza procesos, el balance de poder cambió. Donde antes se necesitaban cuatro personas, ahora una puede hacer el trabajo de cuatro; o quizá, ninguna.
Estas son cosas fuera de nuestro control e inevitables. Lo que sí está en tu control es evitar culpar al cliente o a tu jefe y, en cambio, preguntar: “¿Qué más necesitas? Ayúdame a entender para mejorar”. Tu trabajo es asegurarte de que ambos entiendan el proyecto, no evadir el conflicto, tu responsabilidad...
Si los ingenieros no te dan tiempo, no trates de entender por qué; enfócate en organizar para que ellos puedan resolver bugs y mejorar tecnología. Pero eso no es tu trabajo, tu trabajo es lanzar el feature. Eso está fuera de tus métricas y KPIs. Una persona mediocre no hará nada y culpará a otros. Una persona con control hará lo que sea necesario, porque nuestro trabajo no es cumplir procesos, sino crear y lograr metas. Cuando culpas a tu jefe, le das control del futuro en tu vida a alguien más.
Aquí vienen los sentimientos de injusticia: “yo no tengo por qué hacer esto, no me recompensan por hacerlo”. Ese es otro gran problema. Pensar que la recompensa es solo cumplir objetivos o seguir procesos. No hay persona que se estanque más que quien hace solo lo que le piden.
Esta publicación no es sobre condiciones laborales sino para ti, individuo que quieres crecer. Muchos reaccionarán negativamente, y con humildad les garantizo que esa gente va a fracasar en la vida o no tendrá éxito, quizás sobrevivan o tengan carrera política alimentando la lucha de clases, pero esto no es para eso.
Estos son consejos para que tú cambies tus condiciones. El trabajo es para ti, no para tu jefe. La calidad la haces para ti, no para la empresa. Es un efecto secundario que tu jefe y la empresa se beneficien. Trabajas para progresar como profesional y para pagar tu estilo de vida.
Cada minuto que inviertes en tu empleo es un minuto para crecer como persona y hacia tu propósito en la tierra. Siendo mesero, chef, diseñador, ingeniero o administrador, puedes ser el mejor en lo tuyo. La calidad del empleo la haces por ti porque te hace crecer. El empleo es oportunidad diaria de crecimiento; perder ese tiempo es perder la vida.
Me sorprende la gente que está en empleos donde no hacen nada, solo están sentados mirando las pantallas; sumergidos en las redes sociales cuando podrían cultivar su mente. Eso es elección. Al final tú eliges cómo usar tu tiempo. Excusas como cansancio o capacidad son eso; simples excusas.
Muchos que están enojados con la lucha de clases no llegarán hasta aquí, pero no dejo de reconocer que la explotación laboral y la vulnerabilidad existen, hay derechos laborales. Pero este post no es para ellos, sino para ti, persona única, para que entiendas que no eres víctima. Si tu jefe no reconoce tu trabajo, tú puedes preguntarle de frente si mereces reconocimiento o retos más grandes.
Mmm, de seguro dices escuchar voces que te advierten “si haces eso, te dan más trabajo y menos sueldo”, ¿y qué? Eventualmente conseguirás un lugar donde te paguen mejor, y para eso necesitas experiencia, calidad. La experiencia es lo que hace que tu tiempo valga más y te paguen más.
La única forma ética de construir riqueza es siendo dueño de cosas: propiedad intelectual, propiedad física, porcentaje de una compañía. Para lograr eso, tienes que crear valor inmenso en esa propiedad. En HIVE, todos los usuarios son dueños de un porcentaje de la cadena, para que, si HIVE explota y crece, todos puedan beneficiarse. Por eso la cadena exige trabajo de altísima calidad y tiene la misión de transformar la blockchain en potencia tecnológica y romper el ciclo de la pobreza a gran escala. Eso vale la pena, ¿no lo ncrees?
Al final, lo que hacemos durante el trabajo, que es la mayor parte del día, es personal, íntimo y único; lo hacemos por nosotros mismos, y el sueldo, comisiones o equity son símbolos de valor para la empresa y clientes. Trabajar debería responder a esta pregunta: ¿esto que hago me hace sentir orgullo a mí o solo lo hago para que le caiga bien al jefe?
Esa es la razón por la que no somos víctimas de nadie; de pronto eres víctima de ti mismo, y esta es tu oportunidad para parar y ser mejor; deja de echarle la culpa a otro... ¿Cuéntame?, te estaré leyendo en los comentarios.
Creciendo como persona, busca y encuentra lo que necesitas para ser un mejor humano en la Comunidad Holos&Lotus. De seguro, hay un tema que te llamará la atención.
Infografía propia de la Comunidad Holos&Lotus
Dedicado a todos aquellos que, día a día, hacen del mundo un lugar mejor.