“¡Wakka wakka wakka!”
Pac-Man
Hola a todos, hoy les quiero mostrar dos consolas portátiles que dan significado al adjetivo “retro”, ambas son fundamentalmente el mismo juego, pero realizadas en diferente forma, la primera es la Tomy Electric Formula 1, un juego de carreras de autos, fue elaborado entre 1976 y 1980 y a diferencia de todo a lo que estamos acostumbrados, no tiene, ni pantalla LCD o LED, ni conectividad Wi-fi y ni siquiera es digital, se trata de un juego eléctrico, en el que competimos con un pequeño auto, estampado en una paleta plástica, que podemos mover de un lado al otro, con un volante, a la vez que competimos con autos, también estampados, en una banda sin fin, a los que debemos evitar, mientras usamos una palanca para cambiar la velocidad a la que se desplazan, y si nos cruzamos con alguno, una luz roja y un ruido estridente nos dará aviso de que hemos chocado. Aquí pueden ver algunas fotografías.
El segundo juego es muy parecido al primero, en cuanto proposito y mecánica; se trata del Racetrack de Toytronic, fabricado en 1980, la diferencia fundamental con el primero, es que, en éste, los autos son representados por leds, que se encienden en la medida que avanzan, aquí también el propósito es esquivar a los que se nos aproximan, a la vez que acumulamos vueltas.
No hay mucho más que decir sobre ambos juegos, son magníficos representante de una época en la que los juegos, no tenían la misma tecnología, ni la complejidad de los de ahora, pero, sin embargo, en su simplicidad, no dejaban de ser entretenidos y brindarnos largos ratos de diversión, sin muchas complicaciones. Ambos juegos fueron obsequió de un amigo y compañero de trabajo, que emigró a Italia junto a su esposa e hijo, como parte de la dinámica del éxodo que sufre nuestro país, a causas de la crisis que estamos viviendo.
Bien ese ha sido todo sobre estas interesantes consolas portátiles, espero que haya sido de su agrado, si fue así, ya saben que hacer. Hasta el próximo post.
Texto y fotografias originales de @amart29, Barcelona, Venezuela, agosto de 2018