Desde la primera vez que la vi, me enamoré de ella. Me resultó realmente cautivadora y tentadora su sonrisa, aún no se no había dado el momento para entablar una conversación. Por un rato tuve que admirarla a la distancia, era común sí, físicamente no resaltaba junto con las demás, aunque suene un poco feo a decir verdad, pero su cabello largo y negro estaba recogido en una cola alta sin mucho esfuerzo, varios mechones caían a los lados de su rostro en pequeñas ondas, su piel completamente pálida, y su rostro adornado por una mejillas totalmente sonrojadas, ojos pequeños almendrados de color café, pequeña nariz, su reluciente sonrisa enmarcada por labios finos rosados, era realmente sencilla toda ella, estaba sin maquillaje, lo cual hacía que se viese aún más hermosa.

Su cuerpo, aunque resultaba bastante sencillo, era realmente muy bonito, tenía una cintura bastante pequeña, que hubiese sido la envidia de cualquier chica, unas caderas prominentes, y unas nalgas y senos pequeños, pero proporcionados, lo tenía todo... Aunque realmente no todo se basa en la atracción física, quería ver más. Quería saber, iba a hacer todo lo posible por saber de aquella chica que lo había cautiva sin ni siquiera hablar.
No podía de dejar de pensar en aquella chica que había cautivado a primera vista mi travieso corazón.

