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Los horarios han cambiado, las persianas en las mañanas suben tardías, la noche se hace cercana, es notorio día tras día.
Viste bufanda el abuelo, el césped despega poco del suelo, la golondrina desertó ya de acá, le puso prisa a su vuelo.
La flor sufre en el jardín, se esfuma su juventud, el clima indisciplinado le brinda su ingratitud.
Llenos de hojas secas y amarillas, los lugares permanecen, los parques pierden su esplendor, en demasía se entristecen.
El solcito de la tarde de su vigor ya no hace alarde, es huidizo, aletargado, de las sombras muy cobarde.
El verano y la primavera, de otras épocas eran, reyes de estos lugares, dueños absolutos, hoy son tan solo quimeras.
El otoño se llevó, a la volátil mariposa que adornó todo febrero, de colores tan hermosa.
También algunos costumbrismos, tendrás que esperar la próxima temporada, para exhibir tu silueta.
Con esta estación llegaron las cosechas, de la soja, del girasol y el maíz, y de otros tantos cultivos, muy beneficiosos para el país.
El otoño encendió las estufas, sale el humito por las chimeneas, vuela, se esparce por los aires, sobre las casas se florea.
La brisa se hizo dañosa, de nosotros muy contraria, presagio de un nuevo tiempo, del invierno partidaria.
Noches largas para soñar, largas como el sueño mío, amanecen mojados mis ojos, como el pasto con el rocío.
Llegó el otoño en realidad, un ciclo algo cambiante, lluvia, frio, humedad, neblinas y pesadez agobiante.
Son días de un nuevo tiempo, ha retornado el otoño, demostrando ser una época, que siempre tiene retoños.