Fianchetto Escarlata: Escenario 4 - 3
El hogar de Ariette
—¿Las colocaste para Skarlát…? —preguntó incrédulo—. ¿O las instalaste para ti…? —dijo mientras lanzaba una mirada traviesa a su tía y le guiñaba un ojo cómplice.
—Yo ya no soy una niña, cariño, no les encontraría jamás la diversión —se defendió queriendo sonar y aparentar ser tan madura como debería pero Dorian sabía que su mirada y sonrisa nunca serán de nada más que de una niña que ama jugar con su familia—. Son para ella, ella sí es pequeña aún —le respondió devolviéndole el guiño pues decir eso de su irath significaba que también veía esa niñez en él, oculta, pero ahí estaba.
—Sí, claro… —dijo Dorian de forma sarcástica pero divertida—. Seguramente tu marido tendrá muchas historias de ti, trepada de cabeza, balanceándote con las alas muy abiertas —dijo sonriendo de imaginársela en esa posición—. Así mismo —rio de pronto al ver que Skarlát había volado al interior de la casa, hacia otra percha, y tomando prestada la idea de su compañero, era ella quien estaba balanceándose de cabeza, valiéndose de agitar las alas para adquirir mayor impulso.
El rostro Ariette se pintó de rojo porque ambos habían dado justo en el clavo. Así mismo se le ocurrió balancearse en una de esas perchas cuando recién terminó de colocarlas todas, de hecho a algunas les había dejado las cuerdas más largas para que pudieran mecerse más alto pues le parecía insuficiente el balanceo que tenían. Comenzó a reírse a carcajadas y pronto empezó a derramar lágrimas.
—¡No, no, no, jamás haría eso!— dijo tan claramente como su risa se lo permitía y tuvo que presionarse el estómago con las manos para intentar minimizar el dolor que sentía gracias a los espasmos de las carcajadas.
Skarlát dejó de agitar las alas para ver mejor las carcajadas de su tía pero también las de Dorian que, además de encontrar gracioso imaginar a su tía colgando de cabeza como un murciélago, estaba contagiado por la risa de ella porque revelaba todo lo verídico que eran sus juegos como niña.
—Ya me temía yo que detrás de tu carácter siempre amable yacía un oscuro secreto —dijo apenas pudo recuperar el aliento—. Me pregunto cuántos de tus pacientes huirán de ti cuando lo conozcan. Seguramente la prensa me hará preguntas, no sé cómo escaparé de ellos cuando quieran saber cómo llevo esta cruda verdad a cuestas.
Los esfuerzos de Ariette por controlarse no sirvieron ya de nada al escuchar a su sobrino y ver a la irath en su percha, ahí colgando, viéndolos con curiosidad sin bajarse. Así de graciosa debía verse ella desde abajo.
—Ahora eres mi cómplice, cariño, porque si esto sale fuera de estas paredes yo me encargaré de decirle a todo el mundo que tu irath tiene las mismas mañas que tu tía —dijo apenas entendible por la risa—. Así que estamos en esto juntos— continuó riendo.
Iba a decir algo en su defensa cuando a través de la puerta apareció Eliott que se quedó viendo la escena, con su esposa y sobrino carcajeándose con la halcón de cabeza en la percha. Sus ojos mostraban una confusión total, pero su largo bigote ensanchado revelaba una sonrisa divertida.
Continuará…
Esta obra es un borrador y está sujeta a cambios futuros para posibles ajustes. Está inspirada en la novela «Materia Oscura» de Philip Pullman y la saga del «Inspector Linley» de Elizabeth George. Forma parte de «Xéreiscop» y está contada desde el punto de vista de mis personajes: Dorian Redford y Eliott Dagger.
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Source: Vector usado para la portada