Él espera encontrarla, hallarse en los labios de quien le inspira trasnochos.
Ella se oculta entre las sábanas, quiere dormir, desea soñar.
Él intenta un último beso, gira sus ganas sobre el mismo colchón.
Ella inicia un juego, afloran en su carne las ansias de su sexo.
Ambos se unen en un solo calor, entre susurros y caricias se dicen todo.
La luna es cómplice del encuentro, el tiempo es el responsable de retener la noche.
Luego del acto sólo queda el silencio, el respirar de ambos seres en un mismo pecho. Duermen.