Tengo miedo de volver a querer así que al mar me voy, a olvidar tus ojos negros, tú linda voz, esas manos tan dulces y todo lo que soy hoy.
Tengo miedo de ser cobarde y de no poderme expresar. Tengo pánico, y es mejor afirmar que en estos momentos, me muero por ti.
Cuando te me acercas empiezo a temblar y me apareces como de un sueño del que no voy nunca a despertar.
Tengo miedo de no ser yo así que al mar me voy, a sumergirme en sus aguas y a olvidarme de ti, de tu hermosa cintura, de tu cara cuando me haces feliz.
Desdichado tiempo que no te puedo matar ni a esta cosquilla en la panza cuando tú ya no estás.
Me he vuelto a enamorar y es difícil de entender como sufro las ganas de no poderte tener.
Amor comprimido en un espacio de mí, se hace tan grande que quiere salir a ver la vida con sus propios ojos.
Tengo miedo de ser infeliz y del poder que ejerces sobre mí. Tengo miedo, y no me pueden culpar, así que en las olas de este bello mar, me dispongo a morir.
Maldito cobarde que no puede escapar del brillo que emites en la oscuridad, ni del sabor de tus labios que vienen y van con la briza del viento.
¿Alguien en este mundo me podrá entender, y venir a salvarme?.
Soy adicto al amor y a todo lo que tú representas, soy adicto a sufrir y a esas entrepiernas, a tu risa de diosa, a la magia que queda cuando por fin me doy cuenta, que nunca, vas a ser para mí.
Desdichada la vida y la soledad y este miedo que tengo de poderte amar como jamás nadie lo hizo y que tu no comprendas esta locura sin fin de aferrarme a tu alma y de ser para ti, más, de lo que nunca he sido.
Tengo miedo de amar y de que tú no me quieras igual y de este dolor que quiere estallar como gotas de lluvia en la orilla del mar.
Tengo miedo de tan solo mirar las bellas siluetas de tu caminar y que por fin te des cuenta de esta pasión y de las ganas de amarte de mi corazón.
Tengo miedo y no lo puedo evitar, se me escapa la vida buscando parar, se me van las noches, las horas, y la realidad. Se me va el sueño, el hambre, y la verdad, es que no puedo dejar de pensar en ti.
Por piedad, de rodillas, te lo pido de favor, toca con tus labios mi alma ensangrentada para poder morir de amor.