Un día normal llego a casa del trabajo y me encuentro con una rica cena que ha preparado mi esposa, luego de cenar y tener una rica velada ella me dice al oído que lo bueno esta apunto de empezar.
Al llegar a la recamara ella de un empujón me tumba a la cama y comienza a sacar sogas y una venda, entre besos y caricias ella me amarra a los cuatros extremos de la cama con las sogas y me tapa los ojos con la venda. Al concluir ella me dice que me tiene una sorpresa y que me deje llevar por las sensaciones que ella producirá en mí.
Ella comienza a besarme desde los labios hasta el abdomen lentamente erizando cada parte de mi piel, luego me quita el pantalón y el boxer y empieza hacer de las suyas como solo ella lo sabe. Mi esposa me susurra al oído que la sorpresa apenas comienza y me retira la venda de los ojos, al ya poder ver quedó en shock a ver una mujer idéntica a mi esposa, era su gemela, que estaba en otro pais y llego hace poco.
Es tal mi asombro que quedó bloqueado, ellas dos se me acercan y comienzan a besarme, yo exploto en placer cayendo en cuenta que estoy cumpliendo una de las fantasías más bizarras de todo hombre, el hacerlo con dos gemelas. Sin querer desaprovechar ningún instante inicio a poseerlas con un toque de perversión que las hace gozar.
Una se monta sobre mí y comienza a cabalgarme con furia mientras la otra me besa y acaricia, luego se intercambian entre ellas de posiciones y yo siento que puedo hacer esto toda la noche sin parar sabiendo que esto muy difícilmente se volverá a repetir en la vida.
Han pasado más de siete horas desde que inició lo que será unos de los momentos más excitante en mi vida, a final entendemos que ha sido una gran noche pero que quizás nunca se vuelva a repetir, o tal vez si.