Biosfera es el espacio en la cual se tratan y se discuten los asuntos ambientales incluida la vida. En Biósfera se abordan los temas de la educación ambiental necesaria para tratar de formar un ciudadano y una sociedad sustentable (que no dañe a la humanidad ni al ambiente con su presencia, actividades y construcciones). Tratamos las noticias y campañas ambientales como los nuevos aspectos de la temática ambiental
Los bosques Comunitarios versus los bosques Urbanos
La humanidad ha desarrollado ecosistemas donde predomina con su presencia, sus actividades, sus construcciones, además de imponer la diversidad biológica que puede vivir en ese espacio. Indudablemente estamos diciendo decididamente desde hace más de una década: las ciudades son ecosistemas. Veamos en qué se basa: ocupando un lugar en el planeta (biotopo), con unas condiciones físicas y químicas (hábitat) y con su presencia como especie dominante y una serie de seres vivos que desarrollan su vida en esos predios (diversidad biológica), cumple las condiciones de un ecosistema.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y su oficina de Asentamientos Humanos (Hábitat), indican que nuestra población humana se aloja, vive, se desarrolla en esos ecosistemas llamados por nosotras y nosotros, las ciudades. Luego de haber terminado la Segunda Guerra Mundial, cinco años después se registra que casi setecientos cincuenta millones de personas vivían en ecosistemas de ciudades. Para los años dos mil, en 2015, la ONU y sus oficinas indican, que cuatro mil millones de personas viven en ecosistemas de ciudad. Estiman que seguirá creciendo el desarrollo de ecosistemas tipo ciudad y que aumentará la proporción de personas viviendo en este tipo de ecosistemas. Esto lleva a unas consecuencias ambientales como las energéticas, pues la presencia masiva, las actividades de la humanidad y sus construcciones, llevan a desarrollar más calor que los ecosistemas circundantes. Es lo que se llama “isla de calor”.
La presencia de bosques en forma de terrenos con árboles o en forma de bosques de galerías (a lo largo de ríos, cañadas o quebradas, aceras e islas de calles y avenidas), concretan una propuesta de manejo de la radiación solar y las máquinas (industria, automóviles, embarcaciones, máquinas de nuestros domicilios) con el calor que se produce. La presencia de bosques comunitarios se convierte en un aire acondicionado para la comunidad (barrio, urbanización, complejo de edificios) en cuestión. El calor debajo del bosque comunitario es menos que fuera de él por lo cual habrá desplazamiento de energía desde donde hay más hacia donde hay menos.
También el ciclo del agua se desvirtúa con el desarrollo de los ecosistemas de ciudades, por cuanto se traen de manera mecánica el agua de otros ecosistemas o Bioregiones (ecosecuestro del agua), atrapando en represas y conduciendo con tuberías el agua desde cuencas hídricas ajenas a su ecosistema.
No se conforman con eso. Se olvidan que la mayor parte del agua continental está subterránea. No desarrollan pozos comunitarios como la experiencia del Doctor Arnoldo Gabaldón al frente de Malariología en cada pueblo rural de Venezuela. Con las obras civiles obstruyen la percolación, a través de las construcciones de edificaciones simples o elevadas, otras obras civiles como carreteras, aceras y otras construcciones, no dejan percolar el agua de lluvia y pueden producir más escorrentías superficiales que, en ocasiones producen inundación.
No se conforman con esa clara obstrucción al ciclo del agua. Los ríos, caños, cañadas o quebradas los embaúlan, colocando cemento en su fondo. Así obstruyen igualmente la percolación de ese cuerpo o corriente de agua, propiciando la concentración de los contaminantes que llevan sus aguas, poniendo a correr el agua más rauda al “alisar” su camino, aumentando el peligro de inundación de las comunidades y otros desarrollos los tramos distales. Los espacios de este ecosistema llamado ciudad, por tanto, necesitan dejar percolar las precipitaciones y “alimentar” las cuencas subterráneas para que no se concentren las sales. Los bosques comunitarios se convierten en los embudos que llevan el agua de lluvia, el agua de regadío alimente también a las corrientes o cuencas subterráneas.
Los bosques comunitarios se convierten en barreras cortaviento, disminuyen la velocidad de los vientos. Además, se convierten en filtros, albergando en sus hojas y ramas, el contaminante presente en el viento. Es interesante que un bosque comunitario, limpie un árbol y que no deje que los alérgenos transportado por el viento, lleguen a enfermar a las personas con rinitis crónica, rinitis alérgica, sinusitis crónica o a repetición, asma, enfermedad quística pulmonar o con enfermedad bronco obstructiva crónica (EBOC o EPOC).
Hemos propuesto que, en vez de estudios de impacto ambiental, que indican cómo el desarrollo afecta al ambiente y a la humanidad, cuál sería la respuesta para paliar la situación o resolverlo definitivamente, deberíamos exigir estudios de resiliencia ecológica. Estos estudios deberían decir cómo afecta el desarrollo al ambiente y a la humanidad, pero además de la respuesta, debería decir que si el ecosistema y en especial, la diversidad biológica aguantará esas pérdidas que ocasiona el desarrollo. La Organización de las Naciones Unidas a través de su Oficina de Asentamientos Humanos (Hábitat), la Oficina de Alimentación y Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud, indican que los bosques dentro del ecosistema de la ciudad, aumenta la resiliencia ecológica y la resiliencia de la humanidad como especie. Es por ello que están dentro de los Objetivos del Milenio.
Los bosques comunitarios luchan contra la imagen de construcción de ingeniería, pone un toque de visión natural paisajística, lo cual disminuye la neurosis del “progreso”. Es un sitio para ir a la “naturaleza” y escapara de la presión laboral y tecnológica. La presencia de árboles devuelve inconscientemente, la sensación de la identificación que somos un ser vivo, la sensación de tener nuestra antigua casa de donde bajamos al suelo. Disminuye la presión social, el estrés del cumplimiento, la “rabia” de estar en la ciudad. Los bosques comunitarios, le dan motivos a la comunidad para mayor cohesión social. Disminuye la casuística de enfermedades. En el capitalismo, la presencia de bosques comunitarios aumentando la plusvalía de construcciones.
Cuando en el bosque comunitario o el bosque comunitario de galería, se incluyen árboles que producen fibras o alimentos, aumenta la oferta para la humanidad, aumenta la oportunidad de tener alimentos y fibras. Eso hace más resiliente a la humanidad y al resto de la diversidad biológica del ecosistema de la ciudad. En el trópico y en la época de verano en la zona templada, los bosques comunitarios y bosque de galería urbanos, disminuye el costo de electricidad, al enfrentar el calor con el uso del aire acondicionado. “La sombra” del bosque comunitario o bosque de comunitario de galería, recata el frescor, por tener menos de once a veinte grados menos que las zonas circundantes.
La apropiación de los bosques por la comunidad y que los convierte en bosques comunitarios, se enfrentan a la posición de bosques urbanos que pertenecen a la ciudad. Creemos que esta segunda posición es una entelequia, una ciudad no puede ser “dueña” de un bosque urbano, es eufemismo para decir que nadie se encarga del bosque y que les escurren la responsabilidad a los gobiernos para que “represente” a la humanidad de ese ecosistema de ciudad, en el manejo integral de esos bosques. Mientras, la comunidad si existe, tiene familias, tiene personas, tiene organizaciones, que deben compartir la responsabilidad con los gobiernos y empresas (corresponsabilidad) en el manejo del bosque comunitario.
Los bosques dentro de las ciudades, en conclusión, cuando son de la comunidad son incluyentes, dejándolos participar en su manejo para “cuidar” las ventajas que les da el bosque comunitario. Al tener un espacio con un bosque comunitario o un bosque comunitario de galería, a comunidad aumenta su seguridad y resistencia, logrando así tener más resiliencia. Al tener más seguridad, resistencia, resiliencia, tienen más sostenibilidad y sustentabilidad.
Volvemos a la terminología: bosque urbano pertenece a la ciudad, a una masa etérea, amorfa sin nombre. Bosque comunitario, pertenece a una comunidad, con nombre, con organizaciones, pertenece a las familias y personas que se desarrollan en esos espacios de la comunidad. Conclusión: creemos la terminología debe ser BOSQUE COMUNITARIO.
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